Sí, algunas personas suben de peso con antidepresivos, pero la pastilla no fabrica grasa de la nada. Lo más común es que se sumen cambios pequeños: más hambre, más sueño y menos movimiento. Aquí verás cuánto cambian de verdad los medicamentos más usados (duloxetina, sertralina, mirtazapina y otros), por qué "no comí nada" casi nunca es toda la historia y por qué no conviene dejar el tratamiento por tu cuenta.
1. La pastilla no crea grasa de la nada
Algunas personas suben de peso mientras toman antidepresivos. Eso es real. Lo que no pasa es que una pastilla convierta el aire en grasa.
A largo plazo, para que aumente la grasa del cuerpo, sigue siendo necesario comer más energía de la que se gasta.
Lo que puede hacer subir el peso: más apetito, cambios en la sensación de llenura o en los antojos, sueño o cansancio que hacen que te muevas menos, el apetito que vuelve cuando la depresión mejora y, en algunos casos, líquido retenido en el cuerpo en lugar de grasa.[1][2]
No hace falta comer el doble en cada comida. Un poco más de botanas, bebidas con azúcar o comida de noche, y un poco menos de caminar, repetido durante meses, puede sumar mucho.
2. ¿Cuánto cambia el peso según el medicamento?
Un estudio de 2024 revisó los datos de 183.118 pacientes de ocho sistemas de salud de Estados Unidos y comparó ocho antidepresivos que los médicos suelen recetar primero.[3]
A los seis meses, frente a la sertralina, la diferencia media de peso fue de +0,41 kg con escitalopram, +0,37 kg con paroxetina, +0,34 kg con duloxetina y -0,22 kg con bupropión. Con escitalopram, paroxetina y duloxetina, la probabilidad de subir al menos un 5% del peso inicial también fue entre un 10% y un 15% mayor.
Son promedios que comparan un medicamento con otro, no una predicción para cada persona. Además, el estudio no incluyó a personas sin tratamiento.
La mirtazapina tiene una relación más clara con el apetito y el peso. Su ficha técnica en Estados Unidos indica que, en ensayos controlados, el 17% de los pacientes tuvo más apetito y el 7,5% subió al menos un 7% de su peso.[1]
Así que sí: el medicamento importa. Pero estos datos no explican por sí solos historias de gente que duplica su peso.
3. "Hago una sola comida al día y subí más de 50 kg"
Las redes sociales resumen un año complicado en una sola frase. La experiencia puede ser real, pero la causa es otra cuestión.
¿Esa "única comida" incluye papitas, dulces, refrescos, café con leche, alcohol, salsas y bocados a medianoche? ¿Bajó mucho el movimiento diario? ¿Había otros medicamentos? ¿Parte del peso era líquido? ¿Existía un problema hormonal u otra enfermedad?
La forma justa de leerlo: el aumento de peso puede ser real, pero una publicación no demuestra que el antidepresivo, por sí solo, haya causado todo ese aumento.
Si subes mucho de peso muy rápido y no sabes por qué, ve al médico en lugar de abrir un juicio de calorías en internet.
4. ¿Y si se usa una pastilla que engorda contra la desnutrición?
La idea parece brillante: "Si el medicamento da hambre, ¿por qué no dárselo a personas con desnutrición grave?"
Porque una pastilla no trae el almuerzo adentro.
Tener más apetito no crea calorías, proteínas, grasas, vitaminas ni el equilibrio de sales que el cuerpo necesita. La desnutrición grave requiere comida de verdad y atención médica.
La guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para niños pequeños muy delgados o hinchados por desnutrición usa un alimento terapéutico, muy nutritivo y listo para comer. Cuando se trata en casa, hay una etapa en la que se recomiendan 150–185 kcal por kilo de peso al día, hasta cumplir ciertos criterios de recuperación.[4]
El medicamento que da hambre solo dice "quiero combustible". El tratamiento nutricional es el combustible y el material de verdad.
Pisar el acelerador no llena el tanque.
5. Moverte en el día a día también gasta energía
Aparte de dormir, comer y hacer ejercicio, el cuerpo gasta energía en todo lo que haces durante el día.[5]
Eso incluye estar de pie, caminar a la tienda, limpiar, cocinar, subir escaleras, ir por cosas y mover las piernas sin parar.
En un pequeño estudio con 24 adultos, comparado con estar acostado y quieto, el gasto de energía subió alrededor de un 13% al estar de pie sin moverse, un 54% al moverse sentado, un 94% al moverse de pie y un 202% al caminar a 3,2 km/h.[6]
Esas cifras valen solo mientras haces esa actividad. No significan que "con pararte ya quemas cientos de calorías extra cada día".
Otro estudio pequeño de 2005, con 20 personas, encontró que las personas con obesidad pasaban unas dos horas más al día sentadas que las delgadas. Los investigadores calcularon que, si se sentaran y se movieran como el grupo delgado, la diferencia podría ser, en teoría, de unas 350 kcal al día.[7]
¿Interesante? Sí. ¿Una garantía para todos? No, fue un estudio muy pequeño. La idea útil es más sencilla: moverte en el día a día no vale cero.
6. Moverse sin pensar contra picar sin pensar
| Lo que haces sin darte cuenta | Efecto probable |
|---|---|
| Estar de pie, caminar, limpiar, ir caminando a comprar | gastas más ↑ |
| Pasar mucho más tiempo sentado o acostado | gastas menos ↓ |
| Comer papitas mirando una pantalla | comes más ↑ |
| Pensar que un refresco "no cuenta porque es bebida" | comes más ↑ |
| Mancharte una camiseta blanca con sandía sin notarlo | casi nada para el peso; muchísimo para parecer escena del crimen |
"Hoy no comí nada." Mientras tanto, la bolsa hace crac, crac.
Nada (excepto las papitas). Tu cuerpo cuenta ese paréntesis igual.
7. ¿Comer frente a la pantalla hace comer más?
Una revisión de 2026 juntó 50 estudios sobre comer distraído.[8]
En general, la gente no comió claramente más durante la comida en la que estaba distraída. Pero sí comió más en la siguiente comida o botana. Las distracciones pasivas, como la televisión, también hicieron más probable comer más en ese mismo momento.
El mensaje no es "mirar una pantalla duplica tu botana". Es más bien: prestas menos atención al comer, recuerdas menos lo que comiste y luego es más fácil volver a comer.
8. Un paréntesis: de Mori Ōgai a Koji Takamori
En la conversación de la que salió este artículo, una frase recordada a medias sobre el famoso escritor japonés Mori Ōgai fue cambiando de nombre, pasando incluso por un héroe de manga, hasta llegar a la persona correcta: Koji Takamori.
La página oficial de "Sukiya RADIO", de la cadena japonesa de tazones de carne Sukiya, presenta a Koji Takamori como conductor del programa.[9]
No es una prueba científica sobre el peso; es solo un buen chiste sobre cómo el cerebro mezcla sonidos y nombres conocidos sin pedir permiso. Mori Ōgai no se convirtió en secreto en locutor de radio de una cadena de comida.
9. La sandía que no notaste
Comes sandía con una camiseta blanca. Está buenísima. Vuelves a casa. Más tarde descubres una mancha roja enorme.
Tu memoria dice: "comí sandía". La de un desconocido en la calle: "¿qué le pasó a esa persona?".
No es una prueba médica, pero muestra un problema real: no recordamos cada bocado ni cada pequeño movimiento, así que lo que anotamos de memoria siempre se queda corto.
10. Cambia tu entorno en lugar de exigirte fuerza de voluntad
Nadie puede vigilar cada movimiento y cada bocado todo el día. Funciona mejor preparar el entorno para que lo fácil sea lo mejor:
- deja el agua o las bebidas sin azúcar a la mano;
- sirve las botanas en un platito en vez de llevar toda la bolsa;
- de vez en cuando, come sin pantalla;
- camina los trayectos cortos cuando se pueda;
- busca excusas para pararte y moverte en lugar de ponerte reglas extremas;
- si te preocupa subir de peso por un medicamento, habla con tu médico o farmacéutico antes de cambiarlo.
El NHS, el servicio público de salud del Reino Unido, recomienda no dejar los antidepresivos de golpe sin hablar con un médico y acordar una reducción poco a poco, porque al dejarlos pueden aparecer síntomas de abstinencia.[10]
11. En resumen: nos movemos, comemos y nos manchamos de sandía sin darnos cuenta
Los antidepresivos pueden influir en el aumento de peso, pero "el medicamento invoca grasa" es una idea equivocada.
El apetito, el sueño, la mejoría de la depresión, el movimiento diario, las botanas, comer distraído, cómo es cada cuerpo, otros medicamentos y otras enfermedades pueden influir.
Moverse sin pensar → pequeño aliado.
Papitas sin pensar → enemigo potencialmente fuerte.
Sandía sin pensar → jefe final, pero solo para la camiseta blanca.
A largo plazo, suele funcionar mejor orientar bien los hábitos automáticos que intentar vivir cada día con una fuerza de voluntad heroica.
- U.S. National Library of Medicine, DailyMed. Mirtazapine — Prescribing Information, section “Increased Appetite and Weight Gain.” Current label accessed 2026-08-28 dailymed.nlm.nih.gov
- Mayo Clinic. Antidepressants and weight gain: What causes it? Updated 2024-08-17 mayoclinic.org
- Petimar J, et al. Medication-Induced Weight Change Across Common Antidepressant Treatments: A Target Trial Emulation Study. Annals of Internal Medicine. 2024;177(8):993-1003. PMID: 38950403 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- World Health Organization. WHO guideline on the prevention and management of wasting and nutritional oedema (acute malnutrition) in infants and children under 5 years. 2023 who.int
- Levine JA. Nonexercise activity thermogenesis (NEAT): environment and biology. Am J Physiol Endocrinol Metab. 2004;286(5):E675-E685. PMID: 15102614 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Levine JA, Schleusner SJ, Jensen MD. Energy expenditure of nonexercise activity. Am J Clin Nutr. 2000;72(6):1451-1454. PMID: 11101470 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Levine JA, et al. Interindividual variation in posture allocation: possible role in human obesity. Science. 2005;307(5709):584-586. PMID: 15681386 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Gough T, et al. Eating while distracted: a systematic review and meta-analysis of the effect of distraction on concurrent and later energy intake in adults. Am J Clin Nutr. 2026;123(6):101315. PMID: 41999952 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Sukiya (すき家). すき家RADIO — Profil des Moderators: Koji Takamori (高森浩二) news.sukiya.jp
- NHS. Antidepressants — stopping or coming off antidepressants. Page last reviewed 2025-06-12 nhs.uk
