¿Por qué funciona el sexo virtual en VRChat? La teoría del “juego 3D en primera persona”

Un estudio japonés encuestó a 217 usuarios de VRChat de entre 18 y 39 años.

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0. Conclusión: mirar solo quién está detrás del avatar explica, como mucho, media historia

Un estudio japonés encuestó a 217 usuarios de VRChat de entre 18 y 39 años.

Los resultados parecen raros si todo se clasifica únicamente por el sexo de la persona que está detrás del avatar.

Entre 93 participantes clasificados por la encuesta como varones biológicos y con experiencia de sexo virtual, 54 dijeron haber tenido únicamente parejas masculinas. Solo siete dijeron haber tenido únicamente parejas femeninas. Incluso entre 46 hombres que se identificaban como heterosexuales, solo tres dijeron haber tenido exclusivamente parejas femeninas.

La reacción fácil es: “Entonces, ¿son simplemente hombres con hombres?”

Si contamos a las personas detrás de los avatares, esas combinaciones fueron muy frecuentes.

Pero eso no es necesariamente lo que el usuario ve.

En VRChat se ve un avatar. La otra persona aparece como avatar. Uno mismo también actúa mediante un avatar.

Por eso aparece otra hipótesis:

el sexo virtual en VRChat puede sentirse menos como una copia de la sexualidad física y más como un juego de personajes 3D convertido en experiencia multijugador en primera persona.

No es una conclusión demostrada por el estudio. Es una interpretación. Pero ayuda bastante a entender los datos.

1. Los números ya son llamativos

La encuesta se realizó entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre de 2024 con 217 usuarios de VRChat residentes en Japón, de 18 a 39 años y que usaban japonés habitualmente. Los participantes fueron reclutados mediante X.

Dato Resultado
Participantes 217
Habían tenido sexo virtual en VRChat 103 (47,5%)
Varones según la categoría del estudio con experiencia 93 de 176 (52,8%)
Mujeres según la categoría del estudio con experiencia 10 de 40 (25,0%)
Hombres con experiencia: parejas solo masculinas 54 de 93 (58,1%)
Hombres con experiencia: parejas solo femeninas 7 de 93 (7,5%)
Hombres con experiencia que incluyeron alguna pareja masculina 79 de 93 (84,9%, cálculo a partir de la tabla 5)
Hombres heterosexuales con experiencia: parejas solo femeninas 3 de 46 (6,5%)
Los mismos 46: alguna pareja masculina 38 de 46 (82,6%, cálculo a partir de la tabla 5)
Varones del estudio que usaban avatar humano femenino 138 de 176 (78,4%)

De esos 138 hombres que usaban avatares femeninos, solo 35 respondieron claramente que interpretaban un sexo distinto del de su vida real. Otros 42 dijeron que no podían definirlo con claridad.

Así que hombre con avatar femenino no equivale automáticamente a “hombre interpretando a una mujer”.

2. El estudio no nos dice si la escena visible era “dos chicas”

La encuesta preguntó por el sexo biológico percibido de las parejas anteriores.

No preguntó:

  • qué avatar usaba cada persona durante cada encuentro,
  • si la vista principal era en primera persona,
  • si miraban ambos avatares mediante un espejo,
  • qué elemento resultaba atractivo,
  • si lo importante era el personaje, la imagen, la intimidad o la relación,
  • ni cuántas veces ocurrió cada tipo de encuentro.

Por eso el estudio no puede decir cuántas veces ocurrió algo así:

personas detrás de los avatares: hombre + hombre

escena visible: avatar femenino + avatar femenino

Tampoco puede demostrar que los usuarios estuvieran buscando deliberadamente una escena de romance entre chicas.

Esa parte sigue siendo una hipótesis.

3. Si pensamos en la cultura de personajes 3D, el comportamiento resulta mucho menos extraño

Desde hace años existen juegos y herramientas 3D donde el usuario puede:

crear personajes, colocarlos, cambiar poses y expresiones, construir una escena, y disfrutar del resultado visual.

Koikatsu incluía creación detallada de personajes 3D, creación de escenas y funciones de realidad virtual. Custom Order Maid 3D2 también incluye un modo de estudio para colocar personajes y objetos libremente.

En ese tipo de juego, el usuario puede ser a la vez:

diseñador

operador

director

espectador

No todo tiene que ser una fantasía de “yo soy literalmente el protagonista”.

VRChat añade algo más: permite entrar dentro de la escena.

4. VRChat lo convierte en “primera persona + multijugador”

En un estudio 3D convencional, el usuario suele controlar la escena desde fuera.

En VRChat, el punto de vista entra en el personaje.

Ahora puede:

  • ver el avatar de la otra persona delante,
  • mover su propio avatar con el cuerpo,
  • usar un espejo y observar ambos avatares,
  • interactuar con un avatar controlado por otro ser humano.

La estructura cambia de:

“coloco dos personajes 3D y los observo”

a:

“entro en uno de ellos y otra persona entra en el otro”.

Por eso la comparación con un juego 3D en primera persona y multijugador es bastante útil.

5. La gran diferencia es que la otra persona no es una IA ni una animación fija

La otra persona puede reaccionar.

Puede adaptarse a tus movimientos. Puede esperar si te detienes. Puede responder a una broma. Puede cambiar de distancia o de conducta si algo no funciona.

La escena se improvisa entre dos personas.

Un estudio anterior citado por el artículo ya definía estas prácticas como comunicación sexual interpersonal mediante VR, no como interacción con un personaje controlado por ordenador.

Visualmente puede recordar a los juegos de personajes 3D.

Socialmente sigue siendo interacción humana.

Ahí está la diferencia importante.

6. Por eso el sexo de la persona y la imagen visible pueden separarse

En VR hay varias capas:

  1. quién crees que es la otra persona,
  2. cómo se ve su avatar,
  3. cómo se ve tu propio avatar,
  4. qué tipo de escena crees estar viviendo,
  5. qué relación tienes con la otra persona.

Las personas detrás de los avatares pueden ser dos hombres y, aun así, la escena visible puede mostrar dos personajes femeninos.

Además, la experiencia subjetiva no tiene por qué ser “ahora soy una mujer”.

También puede ser:

“estoy manejando este personaje”.

“me gusta ver a estos dos personajes juntos”.

“me gusta construir esta escena”.

“lo mejor es que la otra persona responde de verdad”.

Varias de estas cosas pueden ocurrir a la vez.

El hecho de que muchos hombres heterosexuales declararan parejas masculinas indica que una etiqueta de orientación sexual de la vida real no predice perfectamente el comportamiento dentro de VR.

7. Podrían mezclarse cuatro tipos de disfrute

El estudio no midió estas motivaciones directamente, pero el medio permite al menos cuatro experiencias.

1. Sentir el avatar como cuerpo propio

Actuar a través del cuerpo virtual.

2. Interpretar un personaje

Comportarse como un personaje que no es idéntico al yo cotidiano.

3. Construir y mirar una escena

Disfrutar de la combinación visual de personajes y del encuadre.

4. Disfrutar de la respuesta humana en tiempo real

La otra persona entiende, improvisa y sorprende.

Estas cuatro formas no se excluyen.

VRChat permite encarnar un personaje, interpretarlo, disfrutar de la escena y relacionarse con otro humano al mismo tiempo.

No es raro que una clasificación simple empiece a quedarse corta.

8. Entonces, ¿es “hombre con hombre”, “dos chicas”, un juego o una relación?

Depende de qué capa estemos midiendo.

Si contamos las personas detrás de los avatares, en esta muestra hubo muchas combinaciones masculinas.

Si miramos los personajes visibles, la combinación puede ser otra.

Si preguntamos por la experiencia subjetiva, aparecen aún más posibilidades.

Por ahora, la interpretación más útil es:

el sexo virtual en VRChat puede entenderse mejor como una extensión multijugador y en primera persona de la cultura de personajes 3D que como una simple copia digital del sexo físico.

El siguiente paso para la investigación sería unir avatar propio, avatar de la pareja, punto de vista, motivación y parte más importante de la experiencia.

Solo así podremos explicar bien por qué tantos hombres que se identificaban como heterosexuales también declararon parejas masculinas.

Comprobado: 6 de octubre de 2026

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  • Attached (edición en inglés)

    Amir Levine / Jeremy P. Tarcher / 2010

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  • The seven principles for making marriage work (edición en inglés)

    John Mordechai Gottman, Nan Silver / Crown Publishers / 1999

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