Fue general del ejército del Rey Demonio, ostenta el título de duque del Infierno y puede asomarse a los pensamientos, recuerdos y futuros posibles de otras personas.
Con semejante currículum, uno esperaría encontrarlo en una fortaleza siniestra. En cambio, Vanir trabaja en una tienda de objetos mágicos. Y no precisamente en una tienda próspera: Wiz lleva las cuentas siempre al límite.
Puede descubrir que Kazuma vino de otro mundo, pero los pedidos de Wiz siguen siendo un misterio financiero. Hay enemigos contra los que ni la clarividencia basta.
1. Su don de ver más allá alcanza los secretos de Kazuma
Vanir no se limita a adivinar intenciones. Puede entrar en los recuerdos ajenos y obtener pistas del futuro. Cuando se cruza con Kazuma y Darkness en la mazmorra, descubre en la memoria del muchacho que llegó reencarnado desde otro mundo y reconoce la verdadera identidad de Aqua: una diosa.
Kazuma probablemente preferiría guardar esos datos para sí mismo. Mala suerte: el demonio funciona como una filtración de datos con piernas.
Pero tampoco es infalible. La presencia divina de Aqua dificulta sus visiones, y conocer un posible futuro no significa que este no pueda cambiar. Tener información privilegiada no equivale a ganar siempre.
2. Es temible, aunque le toquen rivales imposibles
La primera imagen de Vanir es la de un tipo enmascarado que fabrica muñecos de barro en una mazmorra. Resulta que no es un monstruo cualquiera: es un antiguo alto cargo del Rey Demonio.
Por desgracia para él, está frente al grupo de Kazuma. Darkness disfruta de situaciones que, en teoría, deberían avergonzarla o hacerla sufrir. Para un demonio que se alimenta de emociones desagradables, es la clienta que rompe todas las previsiones.
Aqua, por su parte, sí es una diosa y su poder sagrado resulta especialmente peligroso para demonios y no muertos. Con la magia explosiva de Megumin de por medio, Vanir acaba siendo derrotado. Más adelante regresa con otra máscara. Poder le sobra; tranquilidad, no.
Eso no convierte a Aqua en alguien capaz de vencer sola a cualquier enemigo, incluido el Rey Demonio. Una ventaja concreta no garantiza todas las victorias.
3. El enemigo final es el inventario de Wiz
Wiz tiene buen corazón y es una maga formidable. Su criterio comercial es otro asunto. Compra artículos difíciles de vender y se entusiasma con las virtudes de una mercancía sin calcular sus defectos. El resultado son pérdidas constantes, algo que incluso la sinopsis oficial del libro protagonizado por Vanir utiliza como chiste.
Él, en cambio, sabe vender. Encuentra oportunidades y llega a negociar con Kazuma para convertir sus inventos en productos rentables.
Entonces Wiz vuelve a comprar algo que nadie parece necesitar.
Vanir gana dinero. Wiz lo transforma en existencias. Vanir tiene que volver a ganarlo.
La contabilidad de fin de mes puede dar más miedo que el castillo del Rey Demonio.
4. Si tanto sufre, ¿por qué sigue allí?
Porque tiene un motivo propio. Vanir y Wiz se conocen desde hace tiempo, y él pretende sacar adelante la tienda para reunir dinero destinado a un proyecto personal.
No se trata solo de echar una mano a una amiga ni de cobrar un sueldo. Está financiando un sueño muy particular. Uno que difícilmente tendría una persona normal.
5. Su gran sueño es arruinar el momento del tesoro final
Los resúmenes de la trama de las novelas explican que Vanir quiere construir una mazmorra espectacular. Los aventureros superarían mil peligros, llegarían hasta él, lo derrotarían y abrirían el esperado cofre del tesoro… para descubrir una recompensa decepcionante.
Para ellos sería el final glorioso de la aventura.
Para Vanir sería una broma carísima planeada para saborear un único instante de frustración.
Un duque del Infierno trabajando durante años para que alguien grite: «¿Esto es todo?». La ambición y la mezquindad nunca habían encajado tan bien.
6. Ver el futuro no significa controlar a Wiz
Vanir puede averiguar secretos y enfrentarse a enemigos temibles, pero no puede decidir por completo lo que Wiz hará con el dinero de la tienda.
Anticipar una mala elección no es lo mismo que impedir que otra persona la tome. Por eso sigue trabajando, ahorrando para su mazmorra soñada y peleándose con las existencias invendibles.
El demonio que quiere desesperar a los aventureros acaba desesperado por las pérdidas de Wiz.
En KonoSuba, hasta un gran demonio descubre que el verdadero jefe final puede ser un balance de cuentas.
Fuentes

