Que pasen unos meses no te vuelve objetivo
Cuando han pasado 4 o 5 meses desde lo ocurrido, las emociones suelen calmarse.
Pero esto no es cierto:
Ha pasado el tiempo
= ahora puedo verlo con objetividad
= ya aprendí la lección
Aunque pase mucho tiempo, si terminas diciendo
Yo también era joven, qué quieres
La culpa fue toda de la otra persona
Simplemente no éramos compatibles
Al final, hasta salió bien
entonces no has analizado la causa.
"Yo también era joven" sirve como titular.
Pero si con esa sola frase lo despachas todo, te quedas en algo superficial.
Incluso el mismo día puedes reflexionar, si sabes separar las cosas
Para reflexionar bien no hace falta que pasen días.
Lo que hace falta es poder separar estas cosas:
- Lo que pasó realmente (los hechos)
- Lo que sentiste
- Lo que hiciste tú
- Lo que hizo la otra persona
- Los problemas del entorno
- Cómo encajan (o chocan) tú y el entorno
- Lo que vas a cambiar la próxima vez
- Lo que vas a evitar la próxima vez
Si puedes hacerlo, una reflexión el mismo día o 3 días después puede ser muy útil.
Eso sí, hay cosas que el mismo día todavía no se pueden saber:
- Si de verdad mejoró
- Si era solo un problema pasajero
- A qué terminó llevando
- Si dentro de unos meses lo valorarás igual
Eso se puede añadir más adelante.
Analizas el mismo día
→ Lo actualizas cuando haya resultados
Con eso basta.
Mira lo tuyo y lo del entorno, pero también cómo encajan
Al reflexionar, ayuda dividirlo en 3 partes.
1. Lo que depende de ti
Lo que tú puedes cambiar.
- Tu actitud cuando te irritas
- Qué tan rápido empiezas a anotar lo que pasa
- El momento en que pides ayuda
- Poner distancia antes de llegar al límite
- No dejar el descanso para después
2. Lo que depende del entorno
Lo que no puedes arreglar tú solo.
- Acoso
- Instrucciones que llegan tarde y cambian lo pedido
- Falta de personal
- Echar la culpa a otros
- Funciones poco claras
- Prioridades poco claras
- Una organización que no mejora aunque hables con alguien
3. Cómo encajan tú y el entorno
La parte en la que no se puede decir que la culpa sea solo de uno de los dos.
Por ejemplo:
- Rindes bien cuando el objetivo y quién decide están claros
- Te desgastas cuando la ambigüedad y los cambios de última hora no paran
- Rindes bien en lo que se puede organizar con una estructura
- Todo se desordena cuando te obligan a arreglar el caos de otros sin ninguna autoridad
Esto no se reduce a
yo soy débil
Es más bien
en ese entorno, mis puntos fuertes se convierten en desgaste
Si no separas las cosas, vuelve a pasar lo mismo
Si te echas toda la culpa, acabas pensando
La próxima vez aguantaré más
Voy a corregir mi actitud
Si yo crezco, todo irá bien
Pero si eliges otro entorno igual, volverás a agotarte.
Y si le echas toda la culpa al entorno, acabas pensando
No hay nada que yo pueda cambiar
y la próxima vez también reaccionarás tarde.
Lo que hace falta es decidir también todo esto:
Lo que tú vas a cambiar
- Anotar lo que pasa desde el principio
- Pedir ayuda antes de que tu actitud se estropee
- No ignorar las señales del cuerpo
- No cargar tú solo con un problema que es de todos
Lo que evitar al elegir entorno
- Cambios de última hora
- Presión
- Funciones poco claras
- Echar la culpa a otros
- Que te usen de comodín sin darte autoridad
Tus criterios para irte
- Hablarlo no mejora nada
- El mismo problema se repite
- Los síntomas físicos continúan
- Eres el único que se adapta y ajusta
- Los canales para pedir ayuda no funcionan
"Aprendí algo" y "necesitaba esa experiencia" no son lo mismo
De una experiencia dolorosa puede salir un aprendizaje.
Pero no siempre se cumple esto:
Aprendí algo
→ Aquel dolor era necesario
→ Si aguanto la próxima vez, creceré
Lo correcto sería esto:
El entorno era malo
Me hizo daño de verdad
Aun así, me quedé con lo aprendido
La próxima vez evitaré el mismo daño
Lo aprendido es un logro tuyo.
No es mérito del entorno que te hizo sufrir.
Usa tanto el registro de entonces como tu mirada de ahora
La reflexión más precisa combina dos cosas.
El registro de entonces
- Qué pasó
- Cuánto dolió
- Qué te dijeron
- Cómo te comportabas tú
Tu mirada de ahora
- Qué fue todo aquello en conjunto
- Cuáles eran los problemas de estructura
- Qué aprendiste
- Qué harás la próxima vez
Quien eras ese día guarda la verdad del dolor.
Quien eres hoy guarda el sentido de todo ese periodo.
Con una sola de las dos no basta.
En resumen
Lo que hace útil una reflexión no es el tiempo en sí.
La capacidad de separar los hechos, a ti, a la otra persona, el entorno, cómo encajan y el resultado
es lo que cuenta.
El tiempo ayuda a calmar las emociones y a mostrar cómo terminó todo.
Pero no te da objetividad por sí solo.
