Estar tranquilo al empezar un empleo no significa tomárselo a la ligera.
No sentir nervios el primer día en un trabajo nuevo no implica falta de compromiso. Si ya conoces cómo funciona la incorporación de personal, la escena puede parecerte muy familiar.
Una escena vista cientos de veces
Antes recibías y formabas a nuevas incorporaciones. Veías cómo llegaban con dudas y terminaban adaptándose. Ahora te toca sentarte al otro lado de la mesa.
El traje perfecto y el pequeño desastre
La noche anterior estabas pensando en un videojuego de terror que desarrollas por tu cuenta. Habías dormido bastante por la tarde y después te costó conciliar el sueño. Por la mañana te pusiste el traje indicado, te miraste al espejo y pensaste que estabas espectacular. Entonces recordaste la libreta. Mejor dicho, recordaste que seguía en casa.
Tranquilidad y responsabilidad
El plan es escuchar, entender quién decide qué y apuntar lo importante. No hace falta ponerse nervioso para demostrar que quieres trabajar bien.
Crear por tu cuenta no paga todas las facturas
Fuera de la oficina puedes crear webs y juegos, pero todavía no basta para pagar los gastos. Por eso sigues trabajando. La creatividad es libre; el alquiler no espera.
El balance del primer día
Traje perfecto, cero nervios y libreta ausente. Escucha, aprende y anota lo esencial, sobre todo si has dormido poco.

