En X y otras redes sociales circulan muchísimos posts sobre las relaciones en el trabajo.
Por ejemplo, algo así:
En el trabajo, hablar demasiado te hace fracasar Hablar demasiado poco también Al que charla mucho, si mete la pata, se lo toman a risa Al que es muy seco lo puntúan bajo Así que lo ideal es hablar un poquito menos que el resto
Como experiencia personal, lo entiendo.
El trabajo es un lugar donde conviven personas, y si hay charla y saludos es más fácil pedir ayuda, y cuando alguien se equivoca cuesta menos pensar que fue con mala intención.
Pero este tipo de discurso suele saltarse un eslabón en la cadena de causa y efecto.
Lo que realmente hay que mirar no es
cuánto se charla
sino
si se comunica lo que el trabajo necesita
Si mezclas las dos cosas, tanto las evaluaciones como las autocríticas salen bastante torcidas.
El centro de las charlas mete la pata y se lo toman a risa
Si alguien que es el centro de las charlas comete un error, todos se ríen y listo.
Creo que eso pasa de verdad.
Cuando tienes buena relación con los demás, tus errores no parecen mala intención.
Es fácil que piensen: "Bueno, es que él es así".
Además, da gusto pedirle ayuda.
Y los demás se animan a echarle una mano.
Eso es un efecto real de las buenas relaciones.
Pero si se exagera, se vuelve peligroso.
Un error es un error.
Si afecta a los resultados, a la calidad o a los plazos, hay que evaluarlo aparte de cuánto charle la persona.
Si pasa que
los errores del que charla mucho son una anécdota graciosa los errores del callado son una mala evaluación al que habla se le perdona porque cae simpático al que se calla lo ven como poco colaborador
entonces el fallo está en la cultura de la empresa y en el sistema de evaluación.
Es lo que yo llamo el "bug de evaluar la habilidad de charlar".
Si trabajas en serio, es normal que te dé rabia
Para quien trabaja en serio, que los errores del que charla mucho se tomen a risa da bastante rabia.
Un error es un error ¿Qué es eso de que se le perdona porque habla mucho? ¿Se evalúa el carisma en vez de los resultados y la calidad? Si tienes tiempo para charlar, trabaja Vete ya a casa
Es natural sentirse así.
Claro que en el trabajo también hace falta algo que lubrique las relaciones.
Pero si el lubricante se convierte en el criterio de evaluación, algo va mal.
El trabajo debería evaluarse por
- los resultados
- la calidad
- el cumplimiento de plazos
- informar, avisar y consultar (lo que en Japón se llama "ho-ren-sō": contar cómo va todo a tu jefe y comentar las dudas a tiempo)
- la actitud de colaboración
- las acciones de mejora
- la aportación al papel que te toca
- el efecto que tiene en el trabajo de los demás
Si usas la cantidad de charla como criterio, la evaluación deja de medir el "trabajo" y pasa a medir "lo integrado que estás en el grupo".
"Hablar poco = mala nota" también es demasiado simple
Eso de que "si hablas muy poco te evalúan mal" también es bastante burdo.
El problema de verdad no es no hablar en sí.
El problema aparece en casos como estos:
- No confirmas lo que hay que confirmar
- No te enteras de lo que realmente necesita el trabajo
- No compartes cómo vas avanzando
- Tienes un problema y te lo callas
- Hace falta decidir algo y no lo consultas
- No te aseguras de que todos entienden lo mismo
- No pasas la información necesaria a otros departamentos o a tu jefe
- No participas cuando hace falta colaborar
Esto no es "no charlar", sino que
falta la comunicación que el trabajo necesita
Y al revés: aunque charles poco, si
- saludas
- informas de lo necesario
- confirmas
- consultas
- te aseguras de que todos entienden lo mismo
- te enteras de lo que realmente se necesita
- compartes plazos, calidad y alcance del impacto
- colaboras cuando toca
entonces en lo laboral no hay ningún problema.
Qué significa de verdad "ser demasiado seco"
También conviene decir con más precisión eso de que "ser demasiado seco te hace fracasar".
Lo correcto no es
ser demasiado seco te hace fracasar
sino
si recortas hasta el contacto, las confirmaciones y el aclarar lo que el trabajo necesita, fracasas
Charlar poco no es el problema.
El problema es no ir a buscar la información que el trabajo requiere.
Por eso, la solución tampoco es
charlemos más
sino, más bien,
no dejemos caer la comunicación que el trabajo necesita
Separa la comunicación de trabajo de la charla
Lo importante aquí es separar la comunicación de trabajo de la charla informal.
Comunicación de trabajo
- Informar
- Avisar
- Consultar
- Confirmar
- Asegurarse de que todos entienden lo mismo
- Aclarar qué se necesita
- Confirmar plazos
- Compartir el alcance del impacto
- Confirmar prioridades
- Compartir cambios
- Compartir riesgos
- Pedir una decisión
Charla informal
- El tiempo
- Aficiones
- El almuerzo
- Lo que hiciste el fin de semana
- Series o películas recientes
- Novedades ligeras
- Conversación para relajar el ambiente
Las dos tienen valor.
Pero cumplen funciones distintas.
La comunicación de trabajo es necesaria para sacar el trabajo adelante.
La charla es el lubricante que suaviza las relaciones.
La charla puede venir bien, pero no sustituye a la comunicación de trabajo.
Y al revés, también es peligroso puntuar bajo a alguien que comunica bien lo laboral solo porque charla poco.
Lo que puedes hacer tú
No hace falta convertirte en el showman de las charlas.
Pero sí conviene no dejar caer la comunicación de trabajo.
Como mínimo, tener presente lo siguiente te mantiene a salvo:
- Saludar
- Dar las gracias
- Informar de lo necesario
- Compartir cómo vas avanzando
- Confirmar cuando hay que decidir algo
- Consultar pronto si tienes un problema
- Asegurarte de que todos entienden lo mismo
- Enterarte de lo que realmente se necesita
- Confirmar plazos y alcance del impacto
- Mostrar con naturalidad que no tienes nada en contra de nadie
Solo con esto, aunque charles poco, los problemas en el trabajo se reducen mucho.
Tu meta no es ser "el centro de las charlas".
Tu meta es
ser alguien callado que comunica lo que hace falta
Lo que debería mirar quien dirige
Quien dirige un equipo haría bien en no evaluar solo por cuánto se charla.
Lo que hay que mirar es
- si hay resultados
- si la calidad es estable
- si se cumplen los plazos
- si se informa, avisa y consulta lo necesario
- si colabora bien con los demás en el trabajo
- si confirma lo que debe confirmar
- si mejora cuando se equivoca
- si evita perjudicar a otros departamentos o a los clientes
Una persona callada que cumple con esto merece ser valorada.
Y al revés, aunque charle mucho, si
- no da resultados
- comete muchos errores
- no cumple los plazos
- no confirma lo necesario
- estorba en el trabajo
- les quita la concentración a los demás
hay que evaluarla con cuidado.
Charlar mucho no significa trabajar bien.
"El que habla sale ganando" es real, pero como sistema de evaluación es peligroso
Es verdad que el que habla sale ganando.
- Da mejor impresión
- Es fácil acercarse a él
- Sus errores no parecen mala intención
- La información le llega
- Es fácil consultarle
- Los demás se animan a ayudarle
Todo eso existe.
Pero si lo conviertes tal cual en un sistema de evaluación, es peligroso.
Simpatía antes que resultados.
Buen rollo antes que logros.
Gracia antes que calidad.
Encajar en el grupo antes que el impacto en el trabajo.
Así, la empresa deja de ser "un lugar donde se trabaja" y se convierte en "un pueblo donde sale ganando quien encaja".
Como sistema de evaluación, es muy frágil.
Los consejos laborales de las redes a veces cargan demasiado la culpa en uno mismo
Los consejos laborales de X y otras redes son fáciles de entender, pero a veces se inclinan demasiado hacia la autoculpa.
Por ejemplo, es fácil que acaben en algo como:
La culpa es mía por no hablar La culpa es mía por ser demasiado seco Me evaluaron mal porque no sé charlar Debería haberme integrado más
Claro que hay cosas que puedes mejorar tú.
Pero quedarse solo ahí es peligroso.
En realidad, puede haber también problemas de diseño:
- A quien evaluaba le influían mucho las simpatías y antipatías
- El sistema de evaluación era ambiguo
- Se confundía la cantidad de charla con la capacidad de colaborar
- Se valoraba la simpatía por encima de los resultados
- No había forma de que se vieran los resultados de la gente callada
- La comunicación de trabajo y la charla estaban mezcladas
Por eso, cuando leas consejos laborales en las redes, conviene distinguir:
si es un problema de la persona de la comunicación de trabajo del sistema de evaluación o de la cultura de la empresa
Una conclusión sin sesgos
La charla es un lubricante.
Viene bien tenerla.
Suaviza las relaciones, facilita pedir consejo y puede atenuar cómo se interpreta un error.
Pero la charla no es el criterio de evaluación.
Lo que de verdad importa es
si se comunica lo que el trabajo necesita si se ha aclarado lo que se necesita realmente si se confirma, se consulta y se comparte lo necesario si se contribuye a los resultados, la calidad y los plazos cómo afecta al trabajo de los demás
Puedes charlar menos.
Pero si recortas también la comunicación de trabajo, fracasas.
Puedes charlar mucho.
Pero si los resultados o la calidad son malos, no debería valorarse bien.
Hay que separar estas 2 cosas.
Resumen
Discutir si se habla "demasiado" o "demasiado poco" es quedarse corto.
Lo que hay que mirar no es la cantidad de charla.
Lo que hay que mirar es la comunicación de trabajo, el aclarar lo que se necesita, los resultados, la calidad, los plazos y la actitud de colaboración.
Si los errores del que charla mucho se toman a risa mientras al callado lo puntúan bajo, puede que el diseño del sistema de evaluación y de la cultura de la empresa esté fallando.
Si eres callado pero comunicas lo que hace falta, no hay problema.
Si hablas mucho pero tus resultados o tu calidad son malos, la evaluación debe ser prudente.
Lo que se necesita en el trabajo no es ser el showman de las charlas.
Lo que se necesita es
decir lo necesario, a quien corresponde, en el momento adecuado
Si lo estás haciendo, no hace falta que te castigues tanto solo porque charlas poco.


