Una historia compartida en redes coreanas convierte una mentira de primera cita en 21 kilómetros de esfuerzo y un final con pan.
En una cita organizada por amigos, alguien responde que su afición es correr. En realidad, sus últimos esprints habían sido para alcanzar el metro antes de que cerraran las puertas. La otra persona se entusiasma: también le encanta correr. La mentira acaba de conseguir compañía.
Así arranca una historia publicada en coreano en redes sociales. Lo que podría resolverse con un café termina convertido en un desafío deportivo.
Una primera salida de cinco kilómetros
Se citan para correr junto al río Han, en Seúl. Según la publicación, quien cuenta la historia apenas aguanta un par de kilómetros antes de empezar a pasarlo mal. Su acompañante baja el ritmo con la excusa de que ese día no está en forma.
Y hay un detalle maravilloso: sus zapatillas parecen recién estrenadas. El narrador interpreta que la otra persona cuida muy bien su material. Cuando alguien te gusta, hasta unas zapatillas nuevas parecen las de un atleta veterano.
La mentira tiene ahora dorsal y cuota
El siguiente plan es una media maratón en noviembre. En la historia, la inscripción cuesta 50.000 wones. En lugar de admitir que correr no le entusiasma, el protagonista paga.
Durante unos dos meses, ambos entrenan después del trabajo y se envían fotos semanales de sus carreras. Aparece incluso una marca de 31 minutos en cinco kilómetros. Han pasado de inventarse una afición a practicarla en serio para que nadie descubra el invento.
El día de la prueba llegan con las rodillas vendadas. Empiezan juntos, se separan y vuelven a encontrarse hacia el kilómetro 15, cuando uno va andando y los dos están agotados.
La verdad espera en el kilómetro 15
Entonces confiesan casi a la vez que detestan correr. Resulta que ambos habían fingido para causar una buena impresión. Las zapatillas nuevas ya tienen explicación.
Dos personas convencidas de que su cita era deportista terminaron entrenando para recorrer 21,0975 kilómetros, aunque ninguna disfrutaba realmente de la actividad. Una comedia romántica cuyo precio se paga en esfuerzo.
La publicación afirma que acabaron la carrera en 3 horas y 4 minutos, con sendas medallas.
El plan que sí les gusta
Ocho meses después de empezar su relación, siguen viéndose los domingos junto al Han. Pero ahora pasean y comen pan. Las medallas están colgadas una al lado de la otra.
El giro más simpático no es que consiguieran terminar la carrera. Es que, por fin, los dos pudieron dejar de fingir y elegir el mismo plan tranquilo. ¿No habría sido más fácil comprar pan desde el principio?
Es un relato compartido en redes; no hay verificación independiente de sus protagonistas ni del resultado deportivo.
Fuentes: publicación inicial, continuación y distancia oficial de la media maratón, World Athletics.
