Para quienes escrolean el celular acostados y aun así tienen la cabeza trabajando sin parar
Habías decidido que hoy, en tu día libre, no ibas a hacer nada. Y de pronto te das cuenta de que estás buscando algo en el celular.
Solo ibas a mirar las redes sociales, y ya estás pensando en cómo mejorar algo del trabajo.
Solo ibas a ver videos, y ya estás armando apuntes de estudio.
Solo ibas a quedarte flojeando en la cama, y ya andas metido en el negocio paralelo, el blog, una certificación, tu plata del futuro y hasta una reunión de balance de tus relaciones pasadas.
El cuerpo está descansando.
Pero la cabeza, no.
A eso me refiero con "creo que estoy descansando, pero no logro descansar".
Hoy, con un solo celular puedes trabajar, estudiar, sacar adelante un proyecto aparte y crear cosas. No hace falta sentarte en un escritorio ni abrir la computadora: desde debajo de las cobijas puedes hacer muchísimo.
Es decir, vivimos en una época en la que se puede trabajar sin salir de la postura de descanso.
Es muy cómodo, pero también hace bastante más difícil saber cómo descansar de verdad.
Estar acostado no es lo mismo que estar descansando
Cuando se habla de descansar, mucha gente imagina acostarse, mirar el celular, ver videos o simplemente hacerse el flojo.
Claro, si eso de verdad te recarga, no hay ningún problema.
Pero si mientras estás ahí tirado tu cabeza anda en cosas como estas, quizás eso no sea descanso, sino trabajo mental.
- Cómo organizar el trabajo de mañana
- Ideas para tu proyecto aparte o tu blog
- Qué publicar en redes
- Ordenar lo que viste en un video de estudio
- Tu plata y tu carrera a futuro
- Darle vueltas a relaciones del pasado
- Lo que no te cuadra en el trabajo y cómo arreglarlo
- La reunión de "¿esto es realmente lo que quiero para mi vida?"
En ese estado, el cuerpo está quieto pero el cerebro sigue trabajando.
Las personas buenas para pensar, para poner las cosas en palabras y para proponer mejoras son las que más fácilmente caen en esta trampa.
Tú sientes que "solo estoy con el celular" o "solo estoy investigando porque me gusta". Pero para tu cerebro, eso es una reunión como cualquier otra.
Y esa reunión no tiene hora de salida.
Quien no puede descansar no es que no sepa flojear: le cuesta "cerrar el local" en su cabeza
Quienes no logran descansar no necesariamente son demasiado responsables.
Muchas veces son personas con la mente rápida, capaces de convertir en algo útil casi cualquier cosa que tienen enfrente.
Ven una noticia y sale un tema para escribir.
Notan algo raro en el trabajo y sale un plan de mejora.
Ven una publicación en redes y ya están ordenando los argumentos.
Ven un video y lo convierten en aprendizaje.
De una conversación cualquiera sale toda una filosofía de vida o de trabajo.
Como habilidad, es muy potente.
Pero si lo haces también en tus días libres, tu cerebro se queda abierto las 24 horas.
Piensa en una tienda con la cortina metálica abajo, mientras en la trastienda el dueño hace inventario, analiza ventas, hace pedidos, maneja las redes del negocio y tiene la reunión de planificación del mes que viene.
Desde afuera, es día de descanso.
Por dentro, es un día de trabajo normal.
Así no hay forma de recuperarse.
A esto lo vamos a llamar el turno de fin de semana del departamento editorial de tu cabeza.
Aunque no estés escribiendo en tu blog ni armando presentaciones, si en tu mente sigues sacando ideas, editándolas, puliéndolas y haciendo balances, el departamento editorial de tu cabeza vino a trabajar en su día libre.
Lo peligroso de dormir poco es que igual puedes seguir funcionando
Cuando no duermes lo suficiente, se resienten la concentración, el criterio, la memoria y el manejo de las emociones. Respecto al sueño de los adultos, los CDC (los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.) recomiendan "al menos 7 horas", y el NHLBI (el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU.) explica que la falta de sueño puede perjudicar el aprendizaje, la concentración, la toma de decisiones y el manejo de las emociones, entre otras cosas.
Lo difícil es que, aun durmiendo poco, sorprendentemente puedes seguir avanzando.
Sobre todo con lo que te gusta, lo que se te da bien y lo que te muestra resultados.
Por ejemplo, un día libre en el que deberías estar agotado, y aun así puedes:
- Escribir una entrada del blog
- Avanzar con tu proyecto paralelo
- Armar propuestas de mejora para el trabajo
- Preparar publicaciones para redes
- Estudiar para una certificación
- Pensar en cómo mejorar una app o un servicio
- Planear tus ingresos a futuro
Todo eso sí te sale.
Y encima, cuando salen resultados, se siente rico.
Piensas: "¡Hasta en mi día libre avancé!".
Sientes que fue más productivo que no hacer nada.
Pero ahí está la trampa.
Poder moverte no es lo mismo que haberte recuperado.
El cerebro está cansado, y la sensación de recompensa te empuja a seguir. Ese es el patrón típico de quien cree que descansa pero no descansa.
El descanso activo no significa "poner a trabajar la cabeza"
Hay dos formas de descansar: parar por completo, o moverse suavemente para recuperarte.
La segunda se llama descanso activo.
Por ejemplo:
- Una caminata ligera
- Pasear tranquilo en bicicleta
- Estiramientos
- Ejercicio aeróbico suave
- Salir a respirar aire fresco
- Aflojar el cuerpo con un baño o una ducha
Eso es descanso activo.
La Cleveland Clinic (una clínica estadounidense) también menciona, entre los beneficios de la recuperación activa, la circulación sanguínea, la movilidad y la recuperación en general. O sea, mover el cuerpo suavemente no es "no descansar": puede ser una buena manera de recuperarse.
Pero aquí es fácil confundirse: las actividades que exigen pensar no son descanso activo.
Aunque estés acostado con el celular, si estás:
- Diseñando tu proyecto paralelo
- Escribiendo en tu blog
- Pensando tu estrategia de redes
- Corrigiendo documentos del trabajo
- Haciendo planes a futuro
- Pensando cómo sacarle dinero a algo
eso no es descanso: es trabajo del cerebro.
El cuerpo está cómodo, pero el cerebro se cansa.
El descanso activo no consiste en hacer avanzar la reunión mental.
Al contrario: es recuperar desde el cuerpo para que esa reunión se detenga.
Si no puedes tomar siesta, primero hay que bajarle la potencia al cerebro
La siesta es una buena forma de recuperarse.
La Sleep Foundation (una organización estadounidense dedicada al sueño) explica que, para los adultos, una siesta corta de unos 20 minutos y de no más de 30 es una buena referencia, porque no te hunde en un sueño profundo y es menos probable que despiertes con más sueño que antes.
Aun así, hay gente a la que le cuesta echarse siestas.
Te metes en la cama y la cabeza no se calla.
Tienes los ojos cerrados, pero el trabajo, el futuro, el negocio paralelo, las relaciones y la agenda de mañana siguen pasando como una cinta.
Intentas dormirte y, de la nada, aparece otra idea.
Si te pasa esto, intentar dormirte de golpe va a ser difícil.
Lo que hace falta es bajar primero la actividad del cerebro.
Por ejemplo:
- Si se te ocurre algo, anótalo en una sola línea
- No lo desarrolles
- No investigues
- No abras las redes sociales
- No mires el chat del trabajo
- Decide: "Esto lo veo mañana"
Haz que tu cerebro sienta que "no pasa nada si me olvido", y entonces sí, a dormir la siesta.
Que no puedas tomar siestas no significa que no sepas dormir.
Puede que simplemente tengas demasiadas pestañas abiertas en la cabeza.
El criterio de un día de descanso no es "¿hice nada?", sino "¿me recuperé?"
Se suele pensar que descansar es no hacer nada.
Pero no es así.
Lo importante no es si hiciste o no hiciste nada.
Lo importante es si, después de hacerlo, te sientes recuperado.
Por ejemplo:
- Saliste a caminar y te sentiste más ligero
- Te diste una ducha y el cuerpo volvió a ser tuyo
- Dormiste una siesta y la cabeza quedó un poco más tranquila
- Comiste algo caliente y te sentiste a salvo
- Viste anime o una película y lograste desconectarte de tus pensamientos de la vida real
- Te moviste suavemente y se te fue la rigidez
Eso es descanso.
En cambio:
- Escribir tres entradas de blog en tu día libre
- Avanzar con el proyecto paralelo
- Pensar mejoras para el trabajo
- Hacer cuentas de tu dinero a futuro
- Ver redes y ponerte a ordenar argumentos
- Empezar a estudiar y terminar con más tareas pendientes que antes
Aunque den resultados, no necesariamente son descanso.
Son trabajos entretenidos.
Son trabajos con sentido.
Son trabajos que te llevan hacia el futuro.
Pero eso es trabajo, no descanso.
El problema no es que el trabajo en sí sea malo.
El problema es que el trabajo, disfrazado de descanso, se cuele en tus días de descanso.
Quien no puede descansar no necesita una "prohibición", sino una "regla de cierre"
A alguien que no puede descansar, decirle
"No mires el celular",
"No pienses en nada"
o "Duérmete ya"
no le sirve de mucho.
Porque es que no puede evitar pensar.
Por eso lo que hace falta no es una prohibición, sino una regla de cierre.
1. Anotar sí, convertirlo en trabajo no
No hace falta borrar por completo lo que se te ocurre.
Solo que no empieces a escribirlo completo.
No lo conviertas en documento.
No investigues.
No se lo mandes a nadie.
No lo programes ni lo armes.
"Solo pon el título."
"Deja una frase."
"Hazlo una nota para tu yo de mañana."
Y ahí te detienes.
Es como decirle al departamento editorial de tu cabeza: "Hoy solo hay reunión de planificación. Prohibido redactar."
2. Deja las búsquedas para mañana
En cuanto empiezas a buscar, el cerebro se pone en modo trabajo de golpe.
Buscas una cosa.
Aparecen artículos relacionados.
Los comparas.
Profundizas.
Tomas notas.
Te dan ganas de escribir un artículo.
Y así se acaba tu día libre.
En un día de descanso, en vez de investigar, cierra.
Si algo te quita el sueño, no lo escribas en el buscador: pásalo a una nota.
Con un "lo busco mañana" basta.
3. De noche, nada de reuniones sobre el sentido de la vida
De noche el criterio se debilita y las emociones se mueven con más facilidad.
Las grandes decisiones sobre el trabajo, renunciar, casarte, el dinero o el futuro se sienten más pesadas cuanto más tarde las piensas.
Lo que toca de noche no es llegar a una conclusión.
Es cerrar el local de tu cerebro.
En la reunión mental de la noche, el que preside suele estar agotado.
Y cuando un presidente agotado maneja los temas más importantes de tu vida, todo se vuelve demasiado pesado.
Deja las decisiones grandes para la mañana o el mediodía.
De noche, cerrado.
Solo con eso, te sentirás bastante más tranquilo.
4. Usa el cuerpo para detener el pensamiento
Intentar frenar la cabeza con la cabeza es difícil.
Así que usa el cuerpo.
Camina.
Date una ducha.
Estírate.
Toma algo caliente.
Métete en la cama.
Vuelve a las sensaciones del cuerpo, en vez de la pantalla.
No se trata de dejar de pensar, sino de pasar a un estado en el que no hace falta pensar.
El interruptor de la cabeza no siempre se apaga desde la cabeza.
A veces es más rápido bajarlo desde el cuerpo.
No eres débil: tu capacidad de "cosechar" es demasiado alta
Al leer hasta aquí, quizás pienses: "¿Entonces hay algo malo en mí por no poder descansar?".
No.
Entre quienes no logran descansar, hay quienes tienen una capacidad de cosecha demasiado alta.
Cosechan lecciones de las cosas desagradables.
Cosechan argumentos de las redes sociales.
Cosechan ideas de mejora de lo que no les cuadra en el trabajo.
Cosechan una visión de la vida de las incomodidades en las relaciones.
Incluso de un día de flojera sacan algún tipo de contenido.
Eso es un talento.
Pero cosechar de más agota.
Si todos los días conviertes en materia prima absolutamente todo lo que se cruza por tu vista, el cerebro no puede descansar.
Por eso no se trata de negar esa capacidad.
Se trata de crear un día en que no cosechas.
Aunque veas algo, no lo conviertas en artículo.
Aunque algo te incomode, no lo pongas en palabras de inmediato.
Aunque se te ocurra una idea, deja una sola línea y ya.
Se lo dejas a tu yo de mañana.
Esa es la forma de descansar para quienes tienen una gran capacidad de cosecha.
En resumen: descansar no es borrar tus capacidades, es ponerles hora de cierre
Quien cree que descansa pero no puede no es que sea malo para flojear.
Al contrario: cuanto más fuerte es tu capacidad de recoger información, pensar, ordenar y darle forma a las cosas, más difícil se te hace descansar.
Todo lo que ves se vuelve material.
Todo lo que oyes se vuelve una idea de mejora.
Todo lo que sientes puedes ponerlo en palabras.
Eso es una fortaleza.
Pero una fortaleza usada en exceso también cansa.
Por eso lo que necesitas no es eliminar tu capacidad.
Es ponerle hora de cierre.
Hoy no pienso.
Hoy no investigo.
Hoy no creo nada.
Hoy recupero el cuerpo.
Hoy me recupero.
Descansar no es convertirte en alguien incapaz de hacer nada.
Es cerrar por hoy el local de tu cabeza para poder seguir bien mañana.
No hace falta tener reuniones mentales en tu día libre.
No hace falta convertir tu cama en oficina.
Aunque tengas el celular en la mano, por hoy no hace falta crear nada.
Esa es la verdadera forma de descansar para quien cree que descansa pero no puede.
Enlaces de referencia de la versión japonesa
- CDC: FastStats - Sleep in Adults
https://www.cdc.gov/sleep/data-research/facts-stats/adults-sleep-facts-and-stats.html - NHLBI: How Sleep Affects Your Health
https://www.nhlbi.nih.gov/health/sleep-deprivation/health-effects - Sleep Foundation: Napping - Benefits and Tips
https://www.sleepfoundation.org/napping - Cleveland Clinic: How To Make the Most Out of Active Recovery
https://health.clevelandclinic.org/active-recovery


