Introducción
El okonomiyaki (una especie de tortilla-panqueque japonesa a la plancha) se puede hacer en casa.
Harina, repollo, huevo, carne. Con una plancha eléctrica sale algo bastante decente.
Por eso hay quien se pregunta:
«¿Cómo es que el okonomiyaki funciona como comida de restaurante?» «Si lo haces en casa sale mucho más barato». «Es solo harina, ¿por qué tiene tanto éxito?»
Son dudas bastante lógicas.
Pero lo que vende un restaurante de okonomiyaki no es solo harina.
Lo que vende es
la plancha, los ingredientes ya preparados, la experiencia de cocinar tú mismo, que otros recojan todo después, que otros se encarguen del olor, una gran variedad de opciones y una comida para disfrutar en grupo
Es decir, un restaurante de okonomiyaki no vende harina. Vende un evento alrededor de la plancha.
Que se pueda hacer en casa no quita valor a comerlo fuera
«Se puede hacer en casa» no le quita valor a salir a comer.
Hay muchos platos que se pueden cocinar en casa y aun así funcionan en restaurantes.
- Curry
- Ramen
- Hamburguesa a la japonesa
- Pasta
- Gyoza (empanadillas japonesas)
- Yakiniku (carne a la parrilla)
- Okonomiyaki
- Hot pot
Lo importante no es si se puede hacer en casa.
Lo importante es
cuánto trabajo cuesta conseguir en casa la misma satisfacción
Con el okonomiyaki, los ingredientes parecen sencillos. Pero si quieres hacerlo bien, da más guerra de lo que parece.
Lo engorroso de hacer okonomiyaki en casa
Hacer okonomiyaki en casa tiene más pasos de los que uno espera.
Cortar el repollo
Cortar la cebolleta
Cortar el resto de ingredientes
Preparar la carne
Preparar el marisco
Preparar queso, mochi (pastel de arroz), mentaiko (huevas de abadejo picantes), etc.
Mezclar la masa
Ajustarlo al gusto de cada persona
Sacar la plancha eléctrica
Engrasarla
Vigilar el punto de cocción
Darle la vuelta
Preparar salsa, mayonesa, alga aonori en polvo y copos de bonito
La casa huele a salsa
Lavar la plancha
Lavar los platos
Lavar la espátula
Limpiar las salpicaduras de aceite del suelo y de la mesa
Visto así, no es en absoluto «solo freír harina».
Y se complica más cuando cocinas para varias personas.
Para 1 persona, vale. Con familia o amigos, cada uno quiere algo distinto.
- Unos quieren el de cerdo
- Otros el de queso
- Otros el de marisco
- Otros el de mochi con mentaiko
- Alguien no soporta la cebolleta
- Alguien lo quiere con poca salsa
- Alguien con mucha mayonesa
- También apetece monjayaki (un primo más líquido del okonomiyaki, típico de Tokio)
- También apetece yakisoba (fideos salteados)
Hacerlo todo eso en casa es mucho trabajo.
En el restaurante puedes probar «un poco de todo»
La gran ventaja de un restaurante de okonomiyaki es que puedes comer un poco de muchas cosas.
En casa lo normal es acabar haciendo 1 o 2 variedades.
En cambio, en el restaurante a veces puedes pedir:
- Okonomiyaki de cerdo
- Okonomiyaki de calamar
- Mochi con queso
- Mentaiko con mochi
- Monjayaki
- Yakisoba
- Otros platos a la plancha
- Kushikatsu (brochetas rebozadas y fritas)
- Guarniciones
- Postres
Eso es difícil de reproducir en casa.
Así que un restaurante de okonomiyaki no vende «un okonomiyaki», sino un conjunto de opciones construido alrededor de la plancha.
La plancha es una máquina de experiencias
El valor de un restaurante de okonomiyaki está en la plancha.
Con solo tener una plancha, la comida se convierte en un evento.
- Se cocina delante de ti
- Suena
- Huele
- Le das la vuelta
- Todos miran
- Todos comen juntos
- Tienes la sensación de haberlo hecho tú
- Hasta la espera forma parte del plan
Eso es distinto de un servicio de comida normal.
Con el yakiniku pasa lo mismo.
En el yakiniku no se vende solo la carne, sino también la parrilla, el humo, el acto de asar, la salsa, la conversación y la sensación de espectáculo en directo. En el okonomiyaki no se vende solo la harina, sino la plancha, el acto de cocinar, el olor de la salsa y la experiencia de comer en compañía.
Más que comida, es medio atracción de feria.
El valor de que otros se encarguen de recoger
Una de las claves del okonomiyaki como comida fuera de casa es que alguien más se encarga de recoger.
Usar la plancha eléctrica en casa deja un marrón para después.
- Esperar a que se enfríe la plancha
- Lavarla
- Quitar la grasa
- Limpiar la mesa
- Limpiar el suelo
- Quitar el olor a salsa
- Lavar los platos
- Lavar la espátula
Antes de comer, es divertido. Después de comer, llega la realidad.
En el restaurante, todo eso desaparece.
El cliente no paga solo por el okonomiyaki, sino por el derecho a no enfrentarse a lo que viene después de comer.
Eso pesa bastante.
Por qué funciona el okonomiyaki de buffet libre
Si miras solo el coste de los ingredientes, el okonomiyaki de buffet libre te hace pensar: «¿Esto no es solo harina y repollo?».
Pero el cliente no mira solo el coste de la harina.
Lo que ve es
- Cocinar en una plancha
- Muchas cosas para elegir
- El placer de prepararlo uno mismo
- No tener que recoger
- No tener que lidiar con el olor
- Pasarlo bien con la familia y los amigos
- Algo que también disfrutan los niños
- Una comida que se convierte en evento
Ese es el valor por el que paga.
Visto desde el lado del restaurante, el okonomiyaki también es un buen negocio.
- Es fácil ajustar el coste de los ingredientes
- Si cocina el cliente, se necesita menos personal
- La plancha se convierte en valor de experiencia
- Las guarniciones permiten subir el gasto medio por cliente
- Encaja muy bien con familias y grupos
- Siendo un plato de harina, se puede convertir en evento
Es decir, el okonomiyaki no es solo un negocio de «vender caro ingredientes baratos». Es un negocio que da valor a ingredientes baratos mediante la experiencia de la plancha.
Diferencias entre yakiniku y okonomiyaki
El yakiniku y el okonomiyaki comparten la experiencia de la plancha o de asar.
Pero la razón por la que se paga es algo distinta.
Yakiniku
En el yakiniku pesa sobre todo el valor de la carne.
- El corte
- La calidad de la carne
- La salsa
- La parrilla
- El humo
- La rejilla
- La sensación de salir de la rutina
El cliente paga porque piensa «la carne debe de ser cara», «hacerlo en casa es un lío» y «me apetece yakiniku».
Okonomiyaki
En el okonomiyaki pesan la experiencia y el trabajo que te ahorras.
- La plancha
- La preparación de los ingredientes
- La experiencia de dar la vuelta
- El olor de la salsa
- Comer en grupo
- No tener que recoger
- La variedad
El cliente paga porque piensa «en casa también lo puedo hacer, pero en el restaurante es más cómodo y más divertido».
Es decir,
el yakiniku hace pagar por «el valor de la carne». El okonomiyaki hace pagar por «el valor de externalizar el trabajo de la plancha».
Esa es la diferencia.
Resumen
El okonomiyaki se puede hacer en casa.
Pero que se pueda hacer en casa no significa que comerlo fuera no tenga valor.
Hacerlo en casa implica
- Cortar los ingredientes
- Reunir los toppings
- Ajustarse al gusto de cada persona
- Sacar la plancha eléctrica
- Cocinar
- Recoger
- Lidiar con el olor
y todo el trabajo que eso supone.
En un restaurante, todo eso se externaliza de golpe. Además, tienes la experiencia de cocinar en la plancha, el ambiente de evento de comer juntos y el placer de probar un poco de varias cosas.
Por eso un restaurante de okonomiyaki funciona.
No vende harina. Vende un evento alrededor de la plancha.
Es un planteamiento bastante potente.


