Puede aportar algún beneficio, pero mejorar una medida de circulación no garantiza reducir el cansancio en la misma proporción. Una revisión de 11 estudios encontró resultados prometedores y otros contradictorios.[1]
Ponerse un pijama y despertar con el cuerpo recién salido del taller: sería fantástico. La ciencia ofrece una respuesta más matizada que «milagro» o «engaño».
Por qué la teoría parece razonable
Hablamos de textiles pasivos de infrarrojo lejano que aprovechan el calor corporal. No son prendas de compresión ni aparatos eléctricos. La sangre transporta oxígeno y nutrientes, pero un cambio medido en la piel no prueba una reparación más rápida de los músculos profundos. Una carretera más ancha no contrata mecánicos automáticamente.
Cuatro hallazgos importantes
- 2019, 24 personas: Una camiseta especial aumentó la presión de oxígeno medida a través de la piel cerca del 5–8% frente al control. No es un aumento del 5–8% del flujo sanguíneo total. Todos llevaron primero la camiseta de control, con posible efecto del orden.[2]
- 2019, 22 hombres: Un pantalón especial tras ejercicio intenso no mejoró claramente dolor, marcadores de lesión muscular ni fuerza recuperada.[3]
- 2021, revisión de 11 estudios: Datos demasiado pequeños e inconsistentes para conclusiones firmes.[1]
- 2025, 10 adultos: Las mallas infrarrojas se asociaron con mejor recuperación de algunas medidas de salto a las 48 horas. Eran cinco personas en cada grupo.[4]
Un partido de cinco contra cinco no decide el campeonato científico de toda la industria.
¿Dormir mejor?
En 2023, un ensayo aleatorizado con 40 personas comparó pijamas infrarrojos y simulados durante seis semanas. No encontró diferencias estadísticamente significativas entre grupos en calidad del sueño; una tendencia positiva en cansancio físico también quedó sin significación.[5]
En 2026, 15 hombres jóvenes sanos registraron una proporción de sueño REM del 22,2% con ropa infrarroja frente al 18,6% del control: 3,6 puntos porcentuales. El tiempo total de sueño y su eficiencia no cambiaron.[6] La proporción REM no demuestra que uno necesite dormir menos o despierte renovado.
¿Qué significa «producto sanitario»?
Japón dispone de una categoría para prendas domésticas de infrarrojo destinadas a mejorar la circulación. Las orientaciones ministeriales actualizadas en 2025 requieren pruebas de flujo sanguíneo por producto y evaluación profesional de determinadas afirmaciones sobre fatiga o rigidez muscular.[7] Esto no permite afirmar que trate dolores musculares, lumbares o neurálgicos, ni hinchazón, metabolismo, rendimiento o sensibilidad al frío.[7] Es normativa japonesa, no española ni latinoamericana.
Antes de comprar
Comprueba estudios sobre el producto concreto, su comodidad, temperatura, lavado y precio. Los resultados de unas mallas no avalan automáticamente todos los pijamas, ni hay pruebas aquí de que lo caro sea superior.
Mecanismo plausible, estudios pequeños con resultados mixtos, beneficio cotidiano incierto. La ropa puede ayudar al equipo de mantenimiento corporal; no puede pagar por sí sola la deuda de una noche sin dormir.
[1] Bontemps et al. (2021), 11-study systematic review — https://doi.org/10.1371/journal.pone.0251282 [2] Gordon et al. (2019), 24 volunteers, skin oxygen — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34377599/ [3] Eccentric-exercise study (2019), 22 men — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31915483/ [4] Lever et al. (2025), 10-person exercise-recovery pilot — https://doi.org/10.3390/jfmk10030280 [5] Far-infrared pajamas randomized trial (2023), 40 people — https://doi.org/10.3390/ijerph20053870 [6] Nishida et al. (2026), 15-man sleep crossover — https://doi.org/10.3390/s26020550 [7] Japan Ministry of Health, Labour and Welfare, revised Q&A, 2025-08-18 — https://www.mhlw.go.jp/web/t_doc?dataId=00tc9271&dataType=1&pageNo=1


