Construye una base segura antes de asumir un reto

En el mundo de los negocios se repiten consejos como estos:

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Antes de «asumir riesgos», prepara un lugar al que puedas volver

En el mundo de los negocios se repiten consejos como estos:

Sal de tu zona de confort.
Asume riesgos.
Atrévete a intentarlo.

Pero a esos consejos les falta una pregunta importante:

Si sale mal, ¿a dónde vuelves?

Quien se atreve a intentar algo nuevo no siempre lo hace porque no tenga nada que perder.

Muchas veces puede asumir un riesgo precisamente porque sabe que:

Un fracaso no será una catástrofe.

Una base segura permite salir de lo conocido

En una entrevista pública, una persona que decidió emprender explicó que consideraba una especie de «seguro» saber que tenía una trayectoria profesional que le permitiría volver a trabajar por cuenta ajena.

La idea importante no es esta:

Pudo asumir el reto porque renunció a toda seguridad.

Sino esta:

Pudo asumir el reto porque tenía un lugar al que volver.

Y esto no se limita a la carrera profesional.

  • Ahorros suficientes
  • Habilidades con valor en el mercado laboral
  • Ingresos complementarios
  • Relaciones que ofrecen apoyo
  • Posibilidad de cambiar de empleo
  • Gastos fijos bajos

Todo ello puede formar parte de una base segura.

Riesgo y temeridad no son lo mismo

Asumir un riesgo significa:

Elegir una opción que puede producir una pérdida.

Actuar con temeridad significa:

Apostar sin una salida aunque no puedas asumir las consecuencias si fracasa el intento.

No conviene confundir ambas cosas.

Por ejemplo, al emprender no afrontan el mismo reto:

Una persona que, si el proyecto fracasa, puede encontrar otro empleo.

Y:

Una persona que, si el proyecto fracasa, se queda sin dinero para vivir.

La primera conserva alternativas.

La segunda queda atrapada en una sola vía.

¿Es verdad que «si tienes una vía de salida, no te lo tomarás en serio»?

A menudo se dice:

Si cortas todas las vías de retirada, te lo tomarás en serio.

A corto plazo, esa presión puede aumentar la concentración.

Pero no hace falta apostar toda la vida en una sola jugada.

Tener una vía de salida ofrece varias ventajas:

  • Reduce el miedo innecesario
  • Permite rechazar malas condiciones
  • Evita tener que decidir con prisas
  • Facilita aprender de un fracaso
  • Impide que una derrota se convierta en la derrota de toda tu vida

Si entiendes un reto como un proceso de largo plazo, puede ser más sólido diseñarlo así:

Poder volver a intentarlo incluso después de un fracaso.

Quien trabaja por cuenta ajena también necesita una base segura

La idea de una base segura puede parecer propia de quien emprende o se independiza profesionalmente.

Pero también es útil para quien trabaja en una empresa.

Si dependes casi por completo de un solo empleador, cada uno de estos factores puede llegar a condicionar toda tu vida:

  • La evaluación de tu superior
  • Un cambio de departamento
  • Un traslado geográfico
  • Un ascenso
  • Las horas extra
  • Las relaciones en el trabajo

En esas condiciones resulta más difícil decir que no.

En cambio, si cuentas con:

  • Posibilidad de cambiar a otro departamento
  • Experiencia con valor en el mercado laboral
  • Ahorros
  • Inversiones
  • Trabajo o ingresos complementarios
  • Gastos fijos bajos

aparece un margen de decisión distinto:

Si no acepto estas condiciones, puedo tomar otra ruta.

No se trata de marcharte inmediatamente.

Se trata de estar en una situación en la que puedas:

Marcharte aunque no tengas que hacerlo.

El valor de invertir también está en ampliar tus opciones

Cuando se habla de inversión, suele prestarse atención a la rentabilidad.

Pero, en relación con la carrera profesional, esto también puede ser un rendimiento:

Tener más margen para elegir cómo trabajar.

A medida que aumentan tus activos, también pueden aumentar tus alternativas:

  • Pasar a un trabajo menos exigente aunque el sueldo sea algo menor
  • Tomarte un descanso
  • No precipitar un cambio de empleo
  • Rechazar un ascenso que suponga una carga excesiva
  • Rechazar un traslado demasiado lejano
  • Reducir las horas de trabajo en el futuro

Invertir no sirve únicamente para preparar la jubilación.

También puede ser una herramienta para reducir una dependencia excesiva de un solo empleador.

La estructura más resistente no depende de una única salida

Una base segura no tiene por qué consistir en una sola cosa.

Lo ideal es combinar varias posibilidades, por ejemplo:

Empleo actual

  • posibilidad de cambiar dentro de la empresa
  • posibilidad de cambiar de empresa
  • activos
  • gastos fijos bajos

Si una vía falla, puedes pasar a otra.

Con una estructura así disminuye la presión de pensar:

Tengo que acertar a la primera.

Conclusión

Si quieres asumir un reto, hay una pregunta que conviene hacer antes:

Si fracaso, ¿cómo vuelvo?

Tener una base segura no es cobardía.

Es:

Un diseño que convierte un reto de una apuesta única en algo que puedes volver a intentar una y otra vez.

Antes que «asume riesgos», para muchas personas resulta más útil este consejo:

Construye un lugar al que puedas volver.

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