En la calle es fácil ver a hombres de cuarenta o cincuenta años con una barriga considerable. Sin embargo, entre los setenta y los ochenta parecen escasear de repente los hombres mayores que, a simple vista, tienen un cuerpo realmente grande.
La impresión no es completamente imaginaria.
Lo que sí sería demasiado simplista es cerrar el caso con “los gordos mueren antes de hacerse viejos”.
Los datos nacionales más recientes de Japón cuentan una historia bastante más interesante.
1. No desaparece todo el grupo con IMC alto: se adelgaza sobre todo la cola de IMC muy alto
En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Japón de 2024, la proporción de hombres con IMC de 25 o más fue del 35,8% entre 40 y 49 años, 38,3% entre 50 y 59, 33,6% entre 60 y 69 y 29,4% a partir de los 70.[1][2]
Es decir, casi tres de cada diez hombres de 70 años o más seguían teniendo un IMC de 25 o superior.
Los hombres mayores con IMC alto no han desaparecido.
Pero al mirar el IMC de 30 o más, la imagen cambia:
- 40–49: 7,7%
- 50–59: 7,2%
- 60–69: 3,5%
- 70 o más: 2,4%
- 70–74: 3,0%
- 75–79: 2,5%
- 80–84: 2,3%
- 85 o más: 0,7%
Un IMC de 30 o más aparece aproximadamente en uno de cada catorce hombres de cincuenta años, uno de cada cuarenta y dos a partir de los 70 y cerca de uno de cada 140 a partir de los 85.
No podemos medir el IMC mirando a un desconocido. Aun así, la parte de la distribución que con más facilidad se percibe como “una persona realmente grande” sí se vuelve mucho más pequeña.
Los personajes secundarios algo corpulentos siguen ahí. Los jefes que ocupan media pantalla se vuelven raros.
2. El peso medio también es menor en los grupos de más edad
En la misma encuesta, el peso medio masculino fue de 70,9 kg entre los 50 y 59 años, 68,1 kg entre los 60 y 69, 63,3 kg a partir de los 70 y 60,5 kg a partir de los 80. El IMC medio fue 24,4, 23,9 y 23,4; entre los hombres de 85 o más, 22,7.[2]
Pero hay una advertencia fundamental.
Estos datos son transversales.
No se siguió al mismo hombre desde los 50 hasta los 85 años.
Una tabla transversal es una foto de grupo, no una grabación de treinta años de las mismas personas.
Se mezclan los cambios por edad y las diferencias entre generaciones.
3. ¿Por qué se ven menos hombres mayores de gran tamaño?
No hay una única causa. Al menos cinco mecanismos pueden superponerse.
3-1. Existe selección por supervivencia
Un IMC elevado se relaciona con varias enfermedades. Un análisis combinado de grandes cohortes japonesas encontró mayor mortalidad total en el rango de IMC 30–40 frente al grupo de referencia de IMC 23–25.[3]
Por tanto, la supervivencia puede influir en quién llega a edades avanzadas.
Pero de ahí no se deduce que la mayoría de las personas corpulentas mueran antes de los 70.
En una cohorte japonesa de 65 a 79 años, el bajo IMC se asoció claramente con mayor mortalidad, mientras que el amplio intervalo de IMC 20–29,9 presentó el menor riesgo de mortalidad total.[4]
La vejez no es un videojuego donde “cuanto menor el IMC, más puntos”.
3-2. Algunas personas pierden peso al envejecer
Enfermedades, menor apetito, problemas dentales o de deglución, medicamentos, aislamiento social y cambios en la actividad pueden reducir el peso en la vejez.
Un metaanálisis en adultos mayores encontró que la pérdida de peso se asociaba con mayor mortalidad total frente a mantener un peso estable.[5]
Por eso, ver a una persona de 80 años adelgazar no significa automáticamente que haya mejorado su salud.
La pérdida involuntaria de peso puede ser una luz de alarma, no una pantalla de victoria.
3-3. La pérdida muscular cambia la silueta
Con la edad suelen disminuir la masa y la fuerza muscular.
Cuando el exceso de grasa coincide con menor masa o función muscular se habla de obesidad sarcopénica. ESPEN y EASO han propuesto una definición y un procedimiento diagnóstico de consenso.[6]
Esto crea una trampa visual.
Puede quedar bastante grasa, pero si disminuye la masa magra de hombros, pecho y piernas, el cuerpo deja de parecer tan grande.
La cifra de la báscula no es toda la ficha del personaje.
3-4. Las generaciones son diferentes
Una persona de 85 años hoy y una de 50 hoy no crecieron en el mismo entorno alimentario.
El análisis de las encuestas nacionales japonesas de 1973 a 2016 encontró un fuerte aumento a largo plazo del sobrepeso y la obesidad entre hombres mayores y diferencias entre cohortes de nacimiento.[7]
No podemos copiar y pegar a los cincuentones actuales sobre la distribución corporal de los octogenarios actuales.
Los octogenarios del futuro pueden verse distintos.
3-5. Los mayores que vemos en la calle no representan a todos los mayores
En estaciones, supermercados, restaurantes y parques vemos sobre todo a quienes pueden salir de casa con relativa autonomía.
Las personas hospitalizadas, institucionalizadas, con movilidad limitada o principalmente confinadas al hogar aparecen menos en esa muestra informal.
El ojo humano no es un censo nacional.
Ver cien personas frente a una estación no convierte la observación en epidemiología representativa.
4. “No los veo, así que murieron todos” comprime cinco procesos en uno
Pueden actuar a la vez:
selección por supervivencia, pérdida de peso, pérdida muscular, diferencias generacionales, y selección de quién es visible en espacios públicos.
En términos de videojuego, no todos los personajes desaparecidos fueron derrotados.
Algunos salieron del mapa. Otros cambiaron de clase y aspecto. Otros pertenecen a otra versión del juego. Otros simplemente no aparecen en la zona por la que caminas.
Meterlo todo en un único botón llamado “muerte” es un análisis de registros bastante malo.
5. En la vejez, “más pesado” y “más peligroso” no son sinónimos perfectos
Un estudio japonés de 2025 con más de 315.000 personas de 65 a 74 años encontró que un IMC bajo y un índice ABSI alto se asociaban de forma independiente con mayor mortalidad total. El IMC por sí solo no captaba bien todo el riesgo.[8]
En mayores conviene separar grasa, músculo, distribución de grasa, pérdida involuntaria reciente de peso, capacidad para comer y capacidad funcional.
El IMC es un mapa útil. No es una fotografía aérea.
6. La observación callejera es sorprendentemente buena; la explicación causal no viene incluida
La impresión de que los hombres extremadamente grandes son poco frecuentes después de los 70 coincide en dirección con los datos japoneses de 2024.
La proporción con IMC 30 o más baja del 7,2% en los cincuenta al 2,4% a partir de los 70 y al 0,7% a partir de los 85.[2]
Pero pasar de
“casi no los veo” a “no existen” y luego a “murieron todos”
es saltarse tres peldaños.
La observación puede acertar. Las causas son varias. No hay que inflar la conclusión.
7. El giro estadístico más divertido: todavía hay muchos mayores de 70 con IMC 25 o más
Casi tres de cada diez.
Lo que se reduce con más fuerza es la cola más visible, la de IMC 30 o superior, no todo el grupo de IMC alto.
Por eso pueden ser ciertas a la vez dos frases aparentemente contradictorias:
“Casi nunca veo ancianos muy gordos.”
“Los hombres mayores con IMC elevado son bastante comunes.”
El ojo recuerda los extremos mejor que los promedios.
8. Resumen
Hay datos reales detrás de la sensación de que los hombres muy grandes son raros a edades avanzadas.
La versión precisa sería:
Entre los hombres de 70 años o más, un IMC de 25 o superior sigue siendo común, pero un IMC de 30 o superior es mucho más raro. La selección por supervivencia, la pérdida de peso en la vejez, la pérdida muscular, las diferencias generacionales y el sesgo de visibilidad pueden contribuir.
Y como el bajo IMC y la pérdida involuntaria de peso también pueden ser problemáticos, “más delgado” no equivale automáticamente a “más sano”.
Una broma de calle termina en una conclusión bastante seria:
En la vejez, el peso por sí solo cuenta muy poco de lo que ocurre dentro del cuerpo.
- Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón, Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2024 mhlw.go.jp
- MHLW, Encuesta 2024, Parte 2: Estado físico mhlw.go.jp
- Sasazuki S, et al. J Epidemiol. 2011 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Tamakoshi A, et al. Obesity (Silver Spring). 2010 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Revisión sistemática y metaanálisis sobre cambio de peso y mortalidad en adultos mayores pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Donini LM, et al. Clin Nutr. 2022 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Tarui I, et al. Public Health Nutr. 2020 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
- Kosugi T, et al. J Am Geriatr Soc. 2025 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
