Una leyenda de las artes marciales que llegó a matar a un dios despierta en el cuerpo de una niña noble enfermiza. Con esa premisa es fácil imaginar a un maestro anciano, lleno de cicatrices y con una barba que pesa más que su espada.
Entonces ves el anime de Nia Liston y llega la sorpresa: ¿cómo que la heroína de su vida anterior también era una mujer? Hasta parece joven en pantalla. El viejo guerrero que habíamos contratado en nuestra imaginación acaba de perder el papel.
Nunca hubo un anciano en la descripción oficial
La presentación original de la editorial japonesa ya habla de la persona que mató a un dios en femenino. No se trata de un cambio que haya hecho el anime.
Aquella heroína murió sin haber encontrado a nadie capaz de vencerla. En lugar del duelo definitivo que deseaba, despierta en el cuerpo de Nia Liston, una niña aristócrata gravemente enferma. Cualquiera celebraría tener otra oportunidad de vivir. Ella piensa en la próxima pelea. Haber vencido a un dios no le bastó; su lista de pendientes sigue encabezada por «encontrar un rival de verdad».
Conviene separar dos cosas: que la heroína anterior era mujer sí está respaldado por la editorial. Decir que era una chica guapísima describe más bien la impresión que puede dejar su aspecto en el anime.
Si se cura, ¿no pierde la historia su mejor contraste?
Al principio, la gracia es brutal: un alma casi invencible atrapada en un cuerpo que apenas resiste. Si recupera la salud, desde fuera parece otra historia de protagonista adorable e imparable.
Pero el problema más raro de Nia no es su enfermedad. Quiere luchar contra alguien verdaderamente fuerte y, al mismo tiempo, debe asistir a clases, comportarse como una señorita y participar en espectáculos para dar a conocer las imágenes mágicas.
La salud se recupera. Las ganas de pelear, ni por asomo. Esa convivencia imposible entre vida cotidiana y obsesión por el combate mantiene viva la broma.
No era un abuelo convertido en niña. Era una matadora de dioses que acaba de comenzar otra vida como aristócrata. Vaya historial laboral.
Fuentes oficiales:
