Cuando os veis, es tu pareja quien se acerca a abrazarte. También toma la iniciativa para besarte. No parece que le falte cariño.
Pero llega la pregunta: «¿Cuándo nos volvemos a ver?».
«Una vez a la semana me va bien».
Un momento. ¿Todo ese cariño tenía horario semanal?
Además, quiere hablar por mensajes todos los días y dice que podéis llamar cuando queráis.
La clave es esta: la intensidad del cariño y las veces que alguien desea quedar no son lo mismo.
El teléfono no sirve para abrazar
Hablar ayuda a compartir el día, reír y hacer planes. Pero no permite cogerse de la mano.
Por moderno que sea, ningún móvil trae un botón para dar abrazos de verdad.
Si lo que echas de menos es el contacto físico, más mensajes quizá no basten. Eso no significa que tu pareja haga algo mal: significa que has descubierto qué necesitas tú.
Una cita semanal no es una nota de amor
El trabajo, el cansancio, la distancia y las ganas de tener tiempo a solas influyen en la frecuencia de las citas.
Se puede ser muy cariñoso en persona y preferir verse una vez a la semana. También se puede saber que te quieren y seguir deseando más tiempo juntos.
Las dos cosas son compatibles.
Di lo que necesitas, sin repetirlo cada día
«Me gustaría verte más. Si un día entre semana tienes un ratito, avísame».
Con eso ya has expresado tu deseo. No hace falta convertirlo en una alarma diaria. La otra persona también puede mirar si le encaja.
Pero la frecuencia que funcione para ambos se decide conversando, no compitiendo por ver quién finge tener menos interés.
Mira lo que pasa de verdad
¿Disfrutáis cuando os veis? ¿Los dos ayudáis a concretar planes? ¿Podéis decir que estáis cansados sin enfados? ¿A veces serviría quedar poco tiempo?
Si después de probarlo sigue doliendo, se puede volver a hablar.
No hace falta confundir pocas citas con poco amor. Tampoco hace falta negar las ganas de abrazar.
El móvil tiene botón de llamada. El de abrazo sigue pendiente de actualización.
