El 25 de octubre de 2026, el humorista japonés Hikari Ota fingió indignarse porque el presentador Seiji Miyane había dejado su programa sin consultárselo. Su «problema» era absurdo: si Miyane abandonaba la televisión diaria, Ota podía quedarse sin el rival que lo precedía en las listas de conductores menos apreciados.
La conversación y la decisión real
Miyane acudió a Bakusho Mondai no Nichiyo Sunday, programa de TBS Radio emitido desde la una de la tarde en Japón. Su informativo de sobremesa Joho Live Miyaneya había terminado el 2 de octubre, tras aproximadamente veinte años. Ota le preguntó por qué se marchaba por su cuenta; Miyane respondió, con su característico acento de Kansai, que no tenía por qué pedirle permiso.
Después explicó su decisión con seriedad. Ya había pensado en retirarse de ese espacio al cumplir sesenta años, pero aceptó continuar cuando se lo solicitaron. Entre Miyaneya y el programa dominical Mr. Sunday, tenía seis días de emisiones en directo por semana. Quería disponer de tiempo para nuevos proyectos.
¿De dónde salen el primer y segundo puesto?
El 21 de mayo, Shukan Josei PRIME publicó una encuesta entre mil personas sobre qué conductores de programas informativos preferían dejar de ver. Miyane quedó primero y Ota segundo. Era una encuesta concreta, no una sentencia sobre lo que piensa todo Japón.
Además, Ota había hablado de otra clasificación, titulada de manera distinta, en la que él mismo decía ocupar ya el primer puesto. Mezclar encuestas diferentes daría una conclusión falsa. El mecanismo cómico consiste en tratar un resultado embarazoso como si fuera una liga deportiva: cuantos más rivales se retiran, peor para él.
Un chiste preparado desde mayo
En el programa de entrevistas Achikochi Audrey del 19 de mayo, Ota ya se quejaba de que varios presentadores polémicos habían perdido sus espacios y de que Miyane podía ser el siguiente. Meses después, tuvo al protagonista delante y repitió el reproche directamente.
Miyane siguió el juego: pidió un «salón de la fama» para los presentadores impopulares. Un reconocimiento que normalmente celebra una carrera brillante se convertía aquí en una salida elegante de una lista humillante. El chiste crece porque ambos discuten las reglas de una competición que nadie quiere ganar.
Conclusión
Miyane dejó un programa histórico para probar otras cosas. Ota convirtió esa decisión en una supuesta traición a su posición en una clasificación desagradable. La noticia profesional termina transformada en una lucha ridícula por evitar el primer puesto.
Las frases se reconstruyen a partir de crónicas fechadas y de la programación; no se afirma haber escuchado toda la emisión ni que el episodio fuera viral en países hispanohablantes.






