Suena a pregunta de madrugada, pero en realidad es una buena pregunta de anatomía.
Si una persona pierde un centímetro de dedo y otra pierde tres, ¿la segunda siente automáticamente tres veces más dolor?
¿O importa más el área de la superficie cortada?
La respuesta corta es:
Entre esas dos opciones, el área del corte es una pista mejor que la cantidad de dedo perdido, pero el dolor no aumenta en proporción directa al área.
Lo más importante es cuántos nervios relacionados con el dolor quedan afectados, si se lesiona un tronco nervioso importante y cómo procesan esas señales la médula espinal y el cerebro.
No funciona así:
“Doble de área, doble de dolor.”
El sistema nervioso no quiere colaborar con la hoja de cálculo.
1. Por qué la cantidad de dedo perdido predice poco
Imagina perder 1 cm frente a perder 3 cm.
Es fácil pensar:
“Se ha perdido el triple, así que dolerá el triple.”
Pero el tejido que ya quedó separado del cuerpo no sigue conectado al cerebro de la misma manera.
Las señales de dolor que llegan al cerebro proceden sobre todo del lado que permanece en el cuerpo y de los nervios lesionados allí.
Por eso no podemos convertir directamente longitud o volumen perdido en una cantidad de dolor.
El cuerpo no cobra el dolor por gramos.
2. ¿Entonces sí importa el área del corte?
Sí.
La piel y los tejidos profundos contienen muchísimas terminaciones y fibras nerviosas.
Cuanto mayor es la zona afectada, más probable es que participen más nervios.
En experimentos con personas, aumentar el área sometida a calor doloroso, estimulación eléctrica o presión puede aumentar el dolor percibido. A esto se le llama sumación espacial del dolor.[1][2][3]
Así que tampoco es correcto decir que “el área no importa; solo importan los nervios”.
El área importa precisamente porque puede implicar más nervios.
3. Pero el doble de área no significa el doble de dolor
Aquí está lo importante.
Los estudios muestran que el dolor puede aumentar cuando aumenta el área estimulada, pero el aumento no suele ser lineal.
Un estudio de 2021 encontró que el dolor aumentaba de forma no lineal al ampliar la zona estimulada.[1]
En otro experimento con estímulos mecánicos en los dedos, aumentar el área produjo una sumación parcial del dolor, de alrededor del 46% de media.[2]
El cerebro no recibe tres señales y dice:
“Tres señales. Perfecto. Dolor por tres.”
Puede sumar señales, reducirlas o amplificarlas.
El dolor no es una votación.
4. Los nervios no están repartidos igual por todo el dedo
Aquí entra la anatomía.
Por los lados de los dedos pasan nervios sensitivos relativamente gruesos.
Esos nervios pueden verse y seguirse en disecciones, y sus ramas pueden contarse y medirse.
En un estudio anatómico, los nervios digitales presentaron una media de 2,7 ramas directas pequeñas en la zona de la falange proximal y 2,3 en la falange media.[4]
Otros estudios microscópicos muestran que el número de fascículos dentro de los nervios digitales tiende a aumentar hacia la punta del dedo, aunque existe mucha variación entre personas.[5]
Por tanto, sí conocemos bastante bien el “mapa de cables” general.
5. La yema del dedo está especialmente llena de terminaciones nerviosas
Hay una razón por la que notas un pelo o una miga diminuta con la yema.
Un estudio de piel humana encontró que la densidad de fibras nerviosas en una capa de la piel de la yema era más del doble que en la palma.[6]
Los estudios clásicos de tacto también encontraron una fuerte subida de la densidad de receptores desde la palma hacia la punta del dedo.[7]
Eso no significa:
“Doble de nervios sensitivos = doble de dolor al cortarse.”
El tacto y el dolor no utilizan exactamente las mismas fibras.
Lo que sí demuestra es que distintas zonas del dedo no tienen el mismo cableado.
6. Una fórmula aproximada para entenderlo
Si hubiera que explicarlo como una fórmula escolar:
dolor ≈ área lesionada × densidad nerviosa local × tipo de lesión nerviosa × procesamiento del cerebro y la médula
No es una fórmula real para calcular dolor.
Un área pequeña que afecta a un nervio importante puede ser muy distinta de otra zona del mismo tamaño que no lo afecte.
7. “¿No se puede estimar por la cantidad de nervios?” Sí, hasta cierto punto
Sí.
La anatomía puede estudiar por dónde pasan los nervios, cuántas ramas tienen y cuánto miden.
Con microscopio se ven sus fascículos.
También se pueden teñir muestras de piel y contar fibras nerviosas.
Por eso sería demasiado simple decir:
“No podemos ver los nervios, así que el área no sirve para nada.”
La frase más exacta es:
El área permite estimar parcialmente cuántos nervios pueden quedar implicados, pero no permite calcular el dolor por sí sola porque cambian la densidad, la posición de nervios grandes y la anatomía de cada persona.
La teoría del área no quedó eliminada en primera ronda.
Llegó bastante lejos.
Perdió cuando intentó usar la palabra “proporcional”.
8. El dolor posterior complica aún más las cosas
Los nervios lesionados pueden volverse más sensibles después.
Además, algunas personas sienten dolor en una parte de una extremidad que ya no existe. Es el dolor fantasma.
No es que el tejido perdido siga enviando señales desde otra dimensión.
Se cree que participan los nervios periféricos restantes, la médula espinal y cambios en la representación corporal del cerebro.[8]
Esto deja claro que el volumen perdido no puede ser un medidor completo del dolor.
El cerebro puede hacer que duela hasta un dedo inexistente.
Muy poco práctico.
9. Puntuando las dos ideas originales
A. El dolor es proporcional a cuánto dedo se pierde
En general, no.
La longitud o el volumen perdidos no equivalen directamente a la cantidad de señales dolorosas.
B. El dolor es proporcional al área del corte
Mucho más cerca, pero tampoco es proporcional.
Un área mayor puede involucrar más nervios y por eso sí importa.
Pero también importan la densidad nerviosa, los troncos nerviosos, la forma de la lesión, el tiempo y el procesamiento del sistema nervioso.
10. Conclusión
En una frase:
El dolor de una amputación de dedo depende más de qué nervios y cuántos nervios quedan afectados en la zona del corte que de la cantidad total de dedo perdida. El área ayuda a estimarlo, pero no se convierte directamente en “tantas veces más dolor”.
La teoría del área: medio punto.
La teoría del volumen perdido: bastante lejos.
Y el sistema nervioso vuelve a ganar porque se niega a resolver el problema como si fuera geometría de secundaria.
- Mørch CD, et al. Nonlinear increase of pain in distance-based and area-based spatial summation. Pain. 2021. PubMed PMID 33449502
- Greenspan JD, et al. Spatial summation of perceived pressure, sharpness and mechanically evoked cutaneous pain. PubMed PMID 9399411
- Price DD, et al. Spatial summation of heat-induced pain: influence of stimulus area and spatial separation. PubMed PMID 2600624
- Kim YS, et al. Anatomy of the direct small branches of the proper digital nerve of the fingers: a cadaveric study. PubMed PMID 24908546
- Histologic structure of the palmar digital nerves of the hand and its application to nerve grafting. PubMed PMID 2794410
- Johansson RS, Vallbo ÅB, et al. Human hand skin innervation density research; fingertip dermal nerve-fiber density was reported as more than twice that of the palm. PubMed PMID 16086989
- Johansson RS, Vallbo ÅB. Tactile sensibility in the human hand: relative and absolute densities of four types of mechanoreceptive units in glabrous skin. PubMed PMID 439026
- International Association for the Study of Pain. Current Understanding of Phantom Pain and its Treatment
