Título SEO: ¿Hace falta un sistema nervioso para aprender de la experiencia? La vida ordenada por su capacidad de aprender
Meta descripción: Un repaso a animales, medusas, mohos mucilaginosos, plantas y bacterias desde el aprendizaje por experiencia, y cómo se conecta con el condicionamiento humano, el aprendizaje del miedo y la lentitud corporal en la depresión.
1. Resumen
Lo esencial del aprendizaje por experiencia es que un estímulo o un resultado del pasado queda guardado como un estado interno y cambia la respuesta siguiente. El sistema nervioso es una herramienta potente para hacerlo de forma rápida, selectiva y compleja, pero no es imprescindible para la forma más sencilla de aprendizaje, la habituación (dejar de reaccionar ante un estímulo inofensivo que se repite). Los mohos mucilaginosos no tienen neuronas, y aun así se ha comprobado que reaccionan cada vez menos a un estímulo repelente inofensivo que se repite, y que recuperan la reacción después de un descanso. [1]
2. La pregunta: ¿qué llamamos "aprender"?
Que la respuesta a un estímulo se debilite no significa necesariamente que haya aprendizaje. Un órgano sensorial adormecido, un músculo cansado o una lesión también reducen la respuesta. Para demostrar habituación hay que comprobar que la respuesta vuelve cuando cesa el estímulo y que el organismo sigue reaccionando ante un estímulo nuevo.
En sentido amplio, el aprendizaje por experiencia incluye la habituación, la sensibilización (volverse más reactivo), el condicionamiento clásico, el condicionamiento operante (aprender por premios y castigos), el aprendizaje espacial y el aprendizaje social. Cuanto más complejo es el aprendizaje, más importan los circuitos neuronales que conectan la información sensorial, la memoria, la valoración de resultados y la elección de la conducta.
3. La evidencia: la vida ordenada por su capacidad de aprender
| Grupo | Sistema nervioso | Cómo se valora el cambio basado en la experiencia |
|---|---|---|
| Mamíferos, aves, peces, etc. | Con sistema nervioso central | Condicionamiento, aprendizaje espacial y social y resolución de problemas claramente demostrados |
| Insectos, arañas, crustáceos, moluscos, nematodos | Con sistema nervioso | Incluso un sistema nervioso pequeño permite aprendizaje asociativo y ajustes de conducta |
| Medusas, anémonas de mar, etc. | Sin cerebro centralizado, pero con red nerviosa | Además de habituación, en algunas especies se ha demostrado aprendizaje asociativo [2] |
| Esponjas, placozoos, etc. | Sin neuronas típicas | Regulan su conducta, pero la evidencia estricta de aprendizaje es limitada |
| Moho mucilaginoso | Sin sistema nervioso | La habituación específica a un estímulo está bastante bien respaldada [1] |
| Plantas, hongos, bacterias | Sin sistema nervioso | Hay respuestas que dependen de la historia y "priming" (una exposición previa que prepara la respuesta), pero llamarlo "aprendizaje" es polémico |
| Virus | Sin sistema autónomo de sentidos ni conducta | Normalmente no se consideran individuos que aprenden |
Los límites de esta tabla no son absolutos. La valoración cambia según dónde se trace la línea entre "memoria", "adaptación" y "aprendizaje".
4. Cómo funciona: ¿el aprendizaje humano también es animal?
La base lo es, sin duda. Un perro que saliva solo por las palabras que oye una y otra vez antes de comer muestra condicionamiento clásico, una asociación entre comida y sonido. Y cuando después de una película de terror te quedas receloso con el espejo o con lo que hay a tu espalda, también se puede entender como aprendizaje por experiencia: una mezcla de la amenaza vista en pantalla, el miedo que se extiende a situaciones parecidas y las predicciones de la imaginación. [3]
Lo que distingue a las personas es que podemos aprender sin vivirlo en carne propia: a partir de las reacciones de otros, del lenguaje, de vídeos, de reglas y de simulaciones del futuro. Sobre el aprendizaje asociativo de tipo animal se apoyan la compresión de la información mediante el lenguaje y el compartir cultural.
5. Ideas equivocadas frecuentes
- "Sin sistema nervioso no se puede aprender nada." Al menos cambios parecidos a la habituación, que dependen de la historia, también existen en organismos sin neuronas.
- "Cualquier cambio de respuesta es aprendizaje." Hay que distinguirlo de la fatiga, la toxicidad, las lesiones, el desarrollo y la adaptación evolutiva.
- "La razón humana puede anular el aprendizaje de tipo animal." Aunque tu cabeza sepa que estás a salvo, una reacción automática condicionada puede salir primero.
- "Que un animal se mueva menos es lo mismo que la depresión humana." Lo que se observa es una conducta de tipo depresivo; sentimientos subjetivos como la culpa o la desesperanza no se pueden comprobar.
6. En la práctica: cómo entender que el cuerpo no responda en la depresión
En la depresión humana puede aparecer un enlentecimiento psicomotor: el pensamiento, el habla y el inicio del movimiento voluntario se vuelven más lentos. Intervienen varias redes, como la corteza frontal, los ganglios basales, el sistema motor y el sistema de recompensa, así que no se trata de simple falta de voluntad. [4]
Los roedores también muestran menos exploración, evitación social, menor respuesta a las recompensas y menos actividad tras estrés crónico o derrota social. Pero en la investigación no se trata como "la depresión en sí", sino como un estado de tipo depresivo que imita una parte de los síntomas. [5]
Desde el punto de vista evolutivo, es posible que reducir la actividad ante un peligro inevitable o en situaciones de agotamiento sea útil a corto plazo. Aun así, la depresión humana no se puede explicar sin más como un "modo supervivencia". Es una enfermedad multifactorial en la que interactúan la genética, el estrés, el sueño, la inflamación, las enfermedades físicas y el entorno social.
7. Conclusión
La forma mínima del aprendizaje por experiencia es un procesamiento flexible de la información que guarda una huella del pasado y cambia la respuesta siguiente. El sistema nervioso es el equipo especializado para ello, y hasta el razonamiento más avanzado de las personas se apoya en circuitos de aprendizaje de tipo animal. Al mismo tiempo, no debemos deducir la misma vivencia interna ni la misma enfermedad solo porque dos conductas se parezcan.
- Boisseau RP, Vogel D, Dussutour A. “Habituation in non-neural organisms: evidence from slime moulds.” Proceedings of the Royal Society B (2016). PMCID: PMC4855389 pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Botton-Amiot G, et al. “Associative learning in the cnidarian Nematostella vectensis.” PNAS (2023). PMCID: PMC10068830 pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Debiec J, Olsson A. “Social Fear Learning: From Animal Models to Human Function.” Trends in Cognitive Sciences (2017). PMCID: PMC5507357 pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Bennabi D, et al. “Psychomotor Retardation in Depression: A Systematic Review of Diagnostic, Pathophysiologic, and Therapeutic Implications.” BioMed Research International (2013). PMCID: PMC3830759 pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Song J, et al. “Animal models for the study of depressive disorder.” CNS Neuroscience & Therapeutics 27(6):633–642 (2021). DOI: 10.1111/cns.13622. PMCID: PMC8111503 pmc.ncbi.nlm.nih.gov
