Descripción: Los libros de Harry Potter muestran besos secretos en la Sala de los Menesteres y en un aula vacía, además de la peculiar redada de Snape entre los rosales del Baile de Navidad. Y hasta el baño de los prefectos tiene un problema inesperado.
Sí hay rincones para encontrarse a solas en Hogwarts, y varios aparecen en las novelas. Lo que se cuenta de forma directa son besos, encuentros discretos y alumnos sorprendidos por sus profesores. Atribuir relaciones sexuales a personajes concretos ya sería ir más allá de lo que narra el texto.
La Sala de los Menesteres: dos primeros besos memorables
En el capítulo 21 de La Orden del Fénix, Harry besa por primera vez a Cho Chang después de una reunión del Ejército de Dumbledore. Están en la Sala de los Menesteres, una habitación mágica que aparece y se adapta a quien la necesita. Resulta que «necesito un sitio para entrenar» y «necesito hablar con la persona que me gusta» pueden acabar en la misma dirección.
En el capítulo 31 de Las Reliquias de la Muerte, Ron se preocupa por la seguridad de los elfos domésticos durante la batalla. Hermione, emocionada, lo besa allí mismo. En el libro sucede en la Sala de los Menesteres; en la película ocurre en la Cámara Secreta. De ahí vienen muchas discusiones sobre el lugar de ese primer beso.
La misma habitación sirve como refugio, almacén y escenario romántico. Es difícil imaginar otra sala del colegio con un currículum tan variado.
Un aula vacía: Percy Weasley conocía el truco
En el capítulo 18 de La cámara secreta, Ginny revela que Percy se veía en secreto con Penelope Clearwater. Lo sabe de primera mano: los sorprendió besándose en un aula vacía.
Percy, siempre pendiente de las normas y del comportamiento ajeno, había descubierto que los horarios de las aulas también sirven para organizar citas. Mucha disciplina, sí, pero con planificación de pareja.
Los rosales del Baile de Navidad: Snape llega con la varita
En el capítulo 23 de El cáliz de fuego, Snape revienta varios rosales y hace salir a estudiantes que estaban escondidos. Fawcett y Stebbins pierden diez puntos cada uno para sus respectivas casas. Harry también ve a Fleur Delacour y Roger Davies en otra zona del jardín.
La novela deja en el aire qué hacían exactamente los dos alumnos sancionados. Lo comprobable es que se escondieron entre los rosales, fueron descubiertos y recibieron una penalización.
En un colegio normal, un profesor pide a los alumnos que salgan. Aquí, primero desaparece el seto. No sabemos qué opina el jardinero de esta política.
El baño de los prefectos no cuenta con los fantasmas
En el capítulo 25 de El cáliz de fuego, Harry visita el lujoso baño reservado a los prefectos. Una bañera enorme, distintas espumas, una puerta protegida por contraseña... Parece un lugar tranquilo, hasta que aparece Myrtle la Llorona y reconoce que ha observado a otros estudiantes mientras se bañaban.
El sistema de acceso funciona bien contra personas. Contra fantasmas, bastante menos.
¿Por qué los besos cargan con casi toda la historia romántica?
Harry y Ginny llegan a besarse delante de otros alumnos en El misterio del príncipe. Como seguimos sobre todo el punto de vista de Harry, los besos y las interrupciones sirven para mostrar que una relación ha cambiado.
La respuesta es que Hogwarts sí tiene escondites para sus parejas. Lo difícil es mantenerlos secretos: en las aulas aparece Ginny, en el jardín aparece Snape y en el baño aparece Myrtle.
Quizá el objeto mágico que más necesitan los enamorados del castillo sea un humilde cartel: «Llamad antes de entrar».
Fuentes: Oficial: Sala de los Menesteres · Oficial: Percy y Penelope · Oficial: el primer beso de Ron y Hermione, libro y cine · Puntos perdidos en el baile · Oficial: baño de los prefectos
